Señor Árbol

Amatl Xoxoktli

Martín Josué Dircio Chautla

Amatl Xoxoktli

Medio ambiente

Septiembre 02, 2019 23:02 hrs.
Medio ambiente Nacional › México Guerrero
Martín Josué Dircio Chautla › codice21.com.mx

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Pablo Dircio nació en 1953. Desde niño trabajó para ayudar a su familia por la muerte de su padre. De entre tantos oficios la albañilería fue la predilecta y como muchas personas del oficio dominaba la carpintería, la plomería y las instalaciones eléctricas.

Enseñó a, cuando menos, una docena de jóvenes el oficio de la construcción. En muchas obras se las arregló para que los recursos alcanzaran, sobre todo en la construcción de oficinas para organizaciones de mujeres que trabajan por los derechos humanos, a las que también apoyaba esporádicamente como chofer.

Su modo de construir era muy diferente. Su conciencia ambiental, sin mencionarla por él mismo, le dictaba que sus obras deberían tener iluminación natural todo el día y ventilación cruzada además de una cisterna de agua pluvial, rehúso de aguas grises y espacio para jardín.

Recuerdo que en un ejercicio de arquitectura sustentable que realicé en la Maestría en Arquitectura, Diseño y Urbanismo, analicé la casa que construyó para su familia, según recuerdo fue el edificio que tuvo mayor puntaje de los 18 analizados en el grupo, donde los demás edificios eran creaciones de ingenieros y arquitectos, sin menos preciar a mis colegas, pero los títulos no dan la conciencia ambiental que el planeta necesita, por si fuera poco, esa casa tiene una increíble vista de todo Chilapa y se puede ver el amanecer cada día.

Don Pablo era fanático de sembrar árboles. Su mano tenía magia porque todos los que sembró están de pie. Llenó de árboles su calle, hoy sin saberlo las personas comen huajes y guamúchiles después de haberse acabado los colorines y los nopales que sembró en áreas verdes. Y en algunos años disfrutarán de la sombra de los ficus y el paisaje a la mexicana por los cactus que sembró hace unos meses.

Apoyó siempre los proyectos del Colectivo Wiltlan que yo coordino. Desde sus inicios, en 2011 cuando en el concurso de improvisación de rap, ofreció duplicar lo acumulado de la inscripción de los participantes, cuya suma de dinero sería el premio; con su camioneta se solidarizó con el traslado de instrumentos musicales a más de un evento que se realizó en distintas colonias de Chilapa.

En 2018 también acudió a los paseos en bicicleta, como resguardo ante los autos que quisieran pasar desesperados, lo último que tratamos en estos temas fue su inclusión para dar un taller de jardinería para 2020 con el Colectivo.

Apoyó siempre a su familia en sus proyectos, y desde el anonimato ayudaba para la construcción de una mejor sociedad... Un mejor mundo. No sólo era constructor de casas, era un constructor de paz.

El día que se adelantó, se levantó temprano como siempre. Almorzó con su esposa, la pasó a dejar a su trabajo y de camino a la obra que construía, el destino decidió que era momento de partir.

En la lonchera que le regaló su hija llevaba su almuerzo que él mismo preparó, porque el machismo estaba más que superado.

Hoy se cumple un mes que regresó a la tierra, como cuenta la leyenda Maya que cuando alguien muere se convierte en jaguar y viaja al centro de la tierra. 

Gracias por tantas enseñanzas, gracias por enseñarme a andar en bicicleta y por motivar esta forma de ver el mundo. Ya no pudiste ver crecer tu milpa ni las calabazas que ten por seguro, que este primero de noviembre estarán en tu plato cuando nos visites.

Seguiré con los proyectos que nos planteamos como sembrar bambú para evitar que la barranca siga erosionando el terreno donde también habíamos planeado construir una casa de adobe.

Sigues dando el sustento a tu familia con lo más importante para vivir; el oxígeno que dan las plantas que rodean tu casa y sigues dando alegría por las flores que adornan el jardín como las azucenas que se ven desde el comedor.

Tal vez en otra vida pueda entrevistarte como lo tenía planeado, y que en un video nos dieras tu percepción y consejos sobre cuidado ambiental.

Nos vemos en el Mictlán Señor Árbol.


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