Ixcateopan de Cuauhtémoc, lugar cósmico y mágico


• Se pierden valores y nuestra lenguas madre porque no estamos en armonía, señaló el historiador de la mexicanidad, Raúl Miguel Osorio Uribe

Ixcateopan de Cuauhtémoc, lugar cósmico y mágico

Cultura

Marzo 20, 2015 12:13 hrs.
Cultura Estados › México Guerrero
Fulgencio Ramírez Lozano y Andy García Jr. › codice21.com.mx

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Aunque Ixcateopan de Cuauhtémoc (lugar enclavado en la Zona Norte, cerca de la ciudad platera de Taxco de Alarcón), no está considerado como un lugar mágico, debería ser tomado en cuenta por la Federación, ya que es un lugar cósmico que año con año se renueva con energía de sacerdotes y danzantes que veneran la tumba del Último Emperador Azteca.

Desde que uno llega a Ixtaceopan de Cuauhtémoc, el clima es de paz, de tranquilidad, de armonía. Lo primero que se encuentra la gente que visita el municipio, es una pequeña pirámide para después caminar por su calles empedradas de mármol, las cuales cuentan una de las historias más trascendentales de nuestra historia, hasta llegar a la plaza donde se halla el Ayuntamiento.

En dicha plaza, desde el 21 al 23 de febrero de cada año, se instala una ofrenda para el Gran Señor, el Gran Tlatoani. Atrás del Ayuntamiento se encuentra una iglesia donde está un sepulcro, en el que se afirma yacen los restos de Cuauhtémoc.

Las calles del pueblo se convierten en una romería donde hay todo tipo de artesanías de pueblos cercanos, venta de fruta, de chilate (bebida prehispánica). Se huele a copal y a otras sustancias que hacen del lugar un remanso de quietud espiritual.
Ahí precisamente encontramos a Raúl Miguel Osorio Uribe, quien tiene herencia náhuatl por parte de sus abuelos, y quien gran parte de su vida la ha dedicado a la investigación de las raíces mexicanas, además de difundirlas, ya que es reportero, locutor y músico. Se hace llamar Xicome Mazatl, que sinifica “Siete Venados”.

El personaje no es ningún improvisado, pues ha visitados prestigiadas universidades en donde ha ofrecido conferencias magistrales sobre la historia y cultura prehispánica. Según testimonios, su labor lo ha llevado a estar en las Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Siete Venados” fue entrevistado durante un receso que hizo tras explicar diversos significados de las ofrendas, los penachos, la música, entre otras cosas, afirmando ser originario de Toluca, Estado de México.

Estamos en Ixcateopan de Cuauhtémoc, ¿Qué significa para usted?

No nada más para mí sino para todos los mexicanos. Porque este es el recinto más grande que existe. Porque aquí está enterrado nuestro abuelo Tlatuani-Tlacatecutli-Cuauhtémoztli, que significa Gran Hombre que habla con grandeza, General y Águila que desciende, entre otros nombramientos que posee.

Se le cuestionó también sobre su presencia en Ixcateopan de Cuauhtémoc, a lo que dijo, acude año con año desde hace 15, y en esta ocasión presentó música prehispánica, porque en el tiempo cuando llegaron los españoles al continente americano, Zumárraga prohibió hacer cualquier tipo de festividad Mexica, y los únicos lugares donde se realizaban eran las iglesias.

Indicó que en 1954 surge otra de la mexicanidad, que se denomina con este mismo nombre, y que no solamente estudia lo religioso sino también la historia de México. Entonces, aquí, hace 34 años se hizo la primera celebridad en recuerdo del nacimiento (no la muerte) de Cuauhtémoc. “Porque si se van a los códices, él muere cuando cumple año, por eso celebramos su nacimiento”.
“Hace 34 años el abuelo Coalchohatl y otro abuelito llegan aquí (Ixcateopan de Cuauhtémoc) y conocen a la familia Rodríguez del Olmo, con quienes platican del códice y se enteran de todo lo que le pasó a Cuauhtémoc. Y ellos, entonces determinan hacer una fiesta cada año en memoria del Gran Tlatoani”, precisó el historiador nahuatl.

A pregunta de si hay otros temas que le competen a todos los mexicanos, que es la mexicanidad (sus raíces), el también periodista mencionó: “Estamos perdiendo los valores, como la lengua madre. Primero, porque no estamos despiertos a nuestro estado de armonía. Lo vuelvo a repetir, cuando llegaron los españoles, fue brutal el sometimiento a nuestros abuelos. No quisieron que habláramos nuestra lengua madre porque tenían temor de que nos pasara como le pasó a nuestros hermanos de Cuba, de Argentina, que no son pueblos originarios”.

Indígenas somos todos, pues según el diccionario, dice que el indígena es el nativo de una nación. Si nacemos en México somos indígenas mexicanos”, dijo el entrevistado.

Sobre el cuestionamiento de que Cuba y Argentina han perdido casi su identidad, Siete Venados contestó: “No casi. Ya la perdieron”. En México estamos en el despertar que nos decretó el 12 de agosto de 1621 el Tlatuani-Cuauhtémoc. Hoy es el momento de despertar. Hace 15 años apenas y veníamos cinco o seis grupos de indígenas para conmemorar a Cuauhtémoc y ahora vienen más de cinco mil gentes, por lo que vamos por buen camino”.

¿Debemos de estar preparados para el despertar de la mexicanidad? “No, no estamos defendiendo nada, lo que estamos haciendo es reencontrarnos con nosotros mismos para evitar cosas negativas que dejaron los españoles y sus culturas que han llegado, por ejemplo, somos el primer país obeso; hay niños de cinco y siete años que tienen diabetes, hay mucho celo, envidias, odios, egoísmos, que no nos permiten ser felices”, respondió el historiador.

“Nuestros abuelos no eran así, ellos buscaban el camino de la felicidad”, acotó.

Dijo que no buscan rescatar nada, sino identificar las raíces de nuestro origen, por lo que el mensaje de esta ceremonia en Ixcateopan, es de ofrendar al Gran Padre, o como lo llaman muchos: Dios. “Si usted no es agradecido a diario con la vida, entonces cómo nos va a ir bien. Esos valores son los que estamos olvidando los mexicanos”, señaló Miguel Osorio.

Y reiteró que acudieron a Ixcateopan para agradecer al héroe que sufrió demasiado, ya que cuatro años estuvo amarrado y cada que a Hernán Cortés se le antojaba, le hervía los pies, no se los quemaba, se los hervía.

En cuanto a que México está perdiendo sus lenguas madres, precisó que cuando llegaron los frailes, éstos señalaron que había 82 leguas diferentes, y que en la actualidad sólo quedan 52, y que hay algunas que solamente las habla una persona.

Para concluir, dijo que las personas deben de estar siempre en armonía en sus ocho sentidos:

Vista, gusto, olfato, oído, tacto, voluntad, sabiduría y fortaleza, para que no envidien, para que no odien, para que no celen, para que no se enfermen, y sólo así serán felices siempre.


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