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México: pandemia, Asesinato de Periodistas

Jesús Yáñez Orozco

México: pandemia, Asesinato de Periodistas

Periodismo

Enero 02, 2018 19:13 hrs.
Periodismo Nacional › México Ciudad de México
Jesús Yáñez Orozco › Club Primera Plana

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Segundo país más peligroso para ejercer el oficio periodístico. De 1970 a la fecha, han caído 322 comunicadores.
De 1970, a la fecha, todos los años han sido aciagos para el periodismo mexicano, que deja una estela de 322 reporteros asesinados, según el listado de Wikipedia. Después de Siria es el segundo país más peligroso en el mundo para ejercer el oficio. Mas 2017 ha sido uno de los peores en 47 años: ocurrieron 12 crímenes contra comunicadores, uno por mes.
Un total de 41, cuando falta un año para finalizar el actual sexenio. Amén de una veintena de desaparecidos, que se supone muertos. Serían más de 60.
Desde 2000 van 105.
Según Artículo 19, 99.66 de los casos permanece impune. Se mantienen sin castigo, en buena medida, por la laxitud oficial en las investigaciones, desunión gremial e indiferencia de la sociedad civil a la que sirve el ejercicio periodístico, en aras de la frágil libertad de expresión.
La mayor responsabilidad en estos crímenes, la comparten –por acción u omisión-- los gobiernos federal, estatal y municipal. En segundo lugar la delincuencia organizada, carteles de la droga en particular.
No a la inversa, como hace creer el discurso oficial.
El pasado marte 19 de diciembre, cerró este año con el asesinato de un periodista en el estado de Veracruz. Elevó a 12 el número, al término de 2017. El homicidio de Gumaro Pérez Aguilando, reportero de la fuente policiaca de La Voz del Sur, en Acayucan, ameritó un duro editorial del diario La Jornada.
Con él, advirtió el diario, suman cuatro los periodistas asesinados en Veracruz en 2017, ya durante el gobierno del panista Miguel Ángel Yunes Linares, más 22 en las tres administraciones estatales anteriores, a partir de la de Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa --encarcelado por fraudes y desfalcos por 35 mil millones de pesos--. Ambos son priístas.
En ese lapso, continuó el periódico, centenares de informadores han sido hostigados y amenazados por funcionarios públicos y por integrantes de la delincuencia organizada, y decenas han debido abandonar la entidad a fin de preservar su seguridad física. Dos de estos últimos fueron asesinados fuera del territorio veracruzano.
’La violencia homicida contra los profesionales de la información es una exasperante realidad en varias entidades del país’, reconoció el tabloide.
Es claro, agregó, que los discursos oficiales que culpan a la delincuencia organizada por las muertes violentas de informadores y de ciudadanos en general ’son insatisfactorios, improcedentes e incluso cínicos’, pues el crimen organizado no puede existir sin complicidades en las altas esferas del poder público que le permitan operar con impunidad.
La postura del editorial de La Jornada se confirma con las declaraciones previas del presidente Enrique Peña Nieto. El pasado 17 de mayo se comprometió a combatir la impunidad en los homicidios cometidos contra periodistas en el ejercicio de la libertad de expresión.
Advirtió que el Estado mexicano está resuelto a dar con los responsables de matar comunicadores.
’Una nueva muestra de la crisis de la libertad de expresión que se vive en este país’ (México), resumió hace unos días un balance de fin de año de Reporteros Sin Fronteras (RSF).
Hacer periodismo independiente, en este país, es tener una mortaja virtual las 24 horas del día. No se sabe cuándo pueden significar una agresión, una tortura, una desaparición.
Incluso la muerte.
El 29 de abril de 2017, el diario estadounidense The New York Times (NYT), uno de los más influyentes de la información globalizada, publicó un interesante reportaje que no se debe soslayar. Se titula: ’’Es muy fácil matar periodistas’: La crisis de la libertad de expresión en México’.
Es una radiografía de la absoluta indefensión con la que se vive esta profesión, al margen de la oficialista industria mediática.
Los motivos detrás de los asesinatos varían, argumenta el diario: hay matones de carteles del narcotráfico molestos por una cobertura audaz en su contra, hay funcionarios públicos corruptos que quieren silenciar a los críticos, así como violencia arbitraria, incluso, casos de reporteros que cambiaron de bando y se unieron a los mundos criminales que cubrían.

De acuerdo con los datos del gobierno, servidores públicos como alcaldes y policías han amenazado a los periodistas ’con más frecuencia’ que los carteles; eso pone en peligro las investigaciones y despierta dudas sobre el compromiso oficial para hallar a los responsables.

Algunos periodistas fueron torturados o asesinados a petición de alcaldes; otros golpeados en sus redacciones por hombres armados bajo órdenes de funcionarios locales y policías, que habían amenazado con matar a los reporteros por sus coberturas.

No obstante, de los más de 800 casos graves de acoso, ataques u homicidios contra periodistas en los últimos seis años, solo han sido emitidas dos sentencias por la fiscalía creada especialmente para investigar delitos contra la libertad de expresión, advierte el diario.

’No es que no puedan resolver esos casos, sino que no quieren o no los dejan’, comentó un funcionario de alto nivel que pidió mantener su anonimato al NYT por miedo a represalias por parte del gobierno.

’Es una cuestión política. Los periodistas muertos hacen quedar mal al gobierno, pero es peor si su muerte se debe a que estaban haciendo su trabajo.’

Por su parte, RSF --que elabora un informe anual de muertes de integrantes del gremio desde 1995—indica:
’Los periodistas que abordan temas como el crimen organizado o la corrupción de los políticos sufren de manera casi sistemática amenazas, agresiones y pueden ser ejecutados a sangre fría.’
RSF también recalca, en su informe, que la mayoría de los asesinatos acumulados en todo México, tanto de este año como de anteriores, siguen sin castigo.
’La impunidad se explica por la corrupción generalizada que reina en el país, patente sobre todo a escala local, ámbito en el que los miembros del gobierno a veces están coludidos con los cárteles’ de narcotráfico, señala el grupo.
Este pasado 19 de diciembre fue reportado también el homicidio de un reportero del estado de Veracruz, Gumaro Pérez, durante un festival navideño en el colegio de su hijo. No se ha esclarecido si el asesinato estaría directamente vinculado a la labor de Pérez, aunque este ya había reportado amenazas por su trabajo en el pasado.
Por ejemplo, no ha habido avances aparentes en el caso de Miroslava Breach, reportera del periódico La Jornada asesinada en marzo, ni en el de Javier Valdez, uno de los más destacados reporteros mexicanos dedicados a cubrir temas de narcotráfico y quien fue asesinado en mayo.

Griselda Triana, viuda de Javier Valdez Cárdenas, difundió una carta –407 palabras acorazadas de dolor--. Se hizo viral en redes sociales, dirigida al presidente Enrique Peña Nieto, para cuestionarle la impunidad en el caso que persiste a siete meses del homicidio del periodista.
Valdez Cárdenas, periodista y escritor corresponsal de La Jornada en Sinaloa y cofundador del semanario Ríodoce, fue ejecutado el 15 de mayo pasado.
Escribió su viuda el 24 de diciembre:
Dígame usted, Enrique Peña Nieto, qué les digo a mis hijos? Que su gobierno no puede?, que es incapaz?, que no quiere? Que ellos pueden más?
No dejo de preguntarme qué hará usted este 24 de diciembre? Mi familia, igual que la suya, hubiera querido celebrar estas fechas con su padre, Javier Valdez.
Pero eso ya nunca podrá ser porque hubo quienes se encargaron de que eso no fuera posible el pasado 15 de mayo en esta ciudad de Culiacán.
Usted, al frente de este país, ha demostrado que no puede. Que ellos mandan, que ellos pueden más que su gobierno y todas las instituciones.
Son más de siete meses de impunidad!
Usted sabe mejor que nadie que aquí, en nuestro país, casi todo es posible menos la justicia.
Usted sabe quién manda aquí y no es Usted!
Que es el dolor y la impotencia por la falta de resultados sobre quiénes y por qué mataron a su padre lo que me hace escribirle esto?
Por supuesto que sí, pues qué esperaba!
Que tengo pavor de que quienes asesinaron al padre de mis hijos, mi esposo y compañero, tengan el mismo fin de quien cegó la vida de Miroslava Breach y de una decena más de periodistas en lo que va de este 2017? Por supuesto!

Quienes lo hicieron, quienes jalaron los gatillos de las armas que acabaron con la vida de Javier deben pagar (si es que aún viven) y resolver este crimen es responsabilidad de su gobierno.
Vergüenza debe tener por el deshonroso lugar que ocupa nuestro país en crímenes de periodistas.
Nada más y nada menos que el Primer lugar junto con Siria! A mí sí me avergüenza, y desearía que ningún familiar de periodistas de este país tuviera que vivir el dolor que la mía está pasando.
Entonces, ante la falta de resultados sobre los crímenes, agresiones y desapariciones de periodistas en este país, quién tiene las respuestas?
Quién manda?
Quién controla este país?
Usted?
Ellos?
Nuestra mesa está servida y el mejor de los brindis será por Javier. Celebraré, con todo el dolor que implica su ausencia, haber compartido treinta años a su lado. Celebraremos al padre, al hijo, al hermano, al esposo y compañero. Celebraremos nuestra vida al lado de uno de los mejores y más valientes periodistas de este país en los años recientes.
Pero tenga muy claro, señor Enrique Peña Nieto:
Nunca celebraremos la impunidad!
Jamás celebraremos la injusticia!
Apenas unas horas después de la carta de la viuda de Valdez, el 26 de diciembre, fue anunciada con bombo y platillo, la detención del presunto autor intelectual del asesinato de Miroslava Breach.
Se trata de Juan Carlos Moreno Ochoa, El Larry o El WA. Fue detenido por elementos de la Policía Federal en un operativo realizado en Etchojoa, Sonora.

El Larry –de 43 años de edad– es identificado por autoridades federales y estatales como el líder de la célula conocida como Los Salazar en los municipios de la región serrana del estado de Chihuahua, que abarca Chínipas, Moris, Témoris, y en Sonora, Navojoa, y con fuerte influencia en Álamos.
Sin embargo, Los hermanos de la comunicadora rechazaron que Juan Moreno Ochoa sea el autor intelectual del homicidio de Miroslava. Consideran que puede ser quien coordinó el plan para matarla, pero no quien dio la orden de hacerlo.
Aseveraron que detrás del crimen se encuentra un político o políticos de los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI) que se pudieron poner de acuerdo o actuar de manera separada.
Por ello, exigieron que se busque y detenga al o los verdaderos autores intelectuales del homicidio, porque tienen conocimiento de que el ex alcalde de Chínipas, Hugo Amed Schulz Alcaraz. Hace unos días era coordinador de Educación del gobierno de Chihuahua en la zona de la Sierra. Repentinamente renunció al cargo.
Fue señalado por la propia Miroslava como emisario de grupos criminales de Chínipas (poblado del que era originaria) como mensajero al amenazarla por sus notas.
Acusaron que otro político involucrado como mensajero, y que la quiso intimidar, ’es Mario Vázquez, ex presidente estatal del blanquiazul y actual titular de servicios públicos municipales en el gobierno municipal de la ciudad de Chihuahua, al igual que otro sujeto de apellido Piñeira, quien fungió como titular de Comunicación Social’ de Acción Nacional.
Por ello, los hermanos de Miroslava Breach demandaron a las autoridades que se actúe en consecuencia, ya que creen que Ramón Andrés Zavala, señalado como autor material del crimen, asesinado hace unos días en Los Álamos, Sonora, sí es el que actuó contra su hermana para dispararle.
’También, agregaron, está involucrado el hombre presentado (Juan Carlos N), pero como coordinador del homicidio, es quien recibió la orden de matarla y contrató a las personas que llevarían a cabo el crimen’.
Insistieron en que es necesario investigar el lado político, no solamente a los mensajeros del crimen, sino analizar quién dio la orden de asesinar a su hermana, ya que hasta ahora, las personas involucradas, el detenido y el asesinado hace unos días, son solamente los brazos operativos del ataque.
En entrevista con La Jornada, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado, aseguró que aún falta por capturar más participantes en el homicidio de Miroslava, así como algún otro autor intelectual del ataque, por lo que, aclaró, con la detención de Moreno Ochoa no se cierra el caso.
Tampoco se han reportado logros en las investigaciones de los homicidios de periodistas registrados el año pasado, como el de Pedro Tamayo, en la ciudad de México.
Contaba con el presunto resguardo del Estado –un botón de pánico– como parte del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, dependiente de la Secretaría de Gobernación.
Cotidiano reto en México: ser reportero y no morir en el intento.
Salvo, claro, quienes trabajan para la poderosa industria mediática oficial.
pumaacatlanunam@gmail.com
tzotzilyaoro@hotmail.com
@kalimanyez

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