Parque Papagayo

Propuestas y Soluciones

Jorge Laurel González

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Turismo

Enero 23, 2020 12:09 hrs.
Turismo Internacional › México
Jorge Laurel González › codice21.com.mx

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La poesía de la tierra nunca ha muerto
John Keats (1795-1821).

Aunque hubo un cambio de nombre oficial y su nombre es Parque Ignacio Manuel Altamirano, para la población sigue siendo el ’Parque Papagayo’, lo mismo sucedió y con mayor decisión por parte de los ciudadanos cuando a la Avenida Farallón se le intentó bautizar como Avenida Ing. Rubén Figueroa Figueroa. Los nombres, se van adquiriendo poco a poco, no son productos de una decisión central. Los nombres surgen por la costumbre, que se adentra en el inconsciente colectivo de la comunidad y se incrusta como parte de sus recuerdos.
El Parque, es nuestra única área verde en el interior de la metrópoli, aunque estamos rodeados (todavía) por áreas verdes, el parque está en el corazón de la ciudad, y esos 218,000 metros cuadrados, son llamados: ’El pulmón verde de Acapulco’.

Antes de 1930 era una vasta extensión de huertas, entre cuyos propietarios se encontraba don Juan R. Escudero, el presidente Pascual Ortiz Rubio expropió 22 hectáreas por ’utilidad pública’ y fueron entregadas a quien entonces fungía como Secretario de Comunicaciones y Transportes, el general guerrerense Juan Andrew Almazán, que más tarde intentó ser Presidente de la República, se encontró con la ambición de los hermanos Ávila Camacho y su intento terminó en una campaña por la oposición (incluso avalado por el recién formado Acción Nacional) y una negociación posterior.

En ese predio el Gral. Almazán, construyó unos bungalows, que fueron llamados ’Hornos’, ’Anahuac’ y finalmente ’Papagayo’. Estos bungalows integraron después parte de un hotel de playa. Siguió siendo administrado como hotel, hasta el 15 de junio de 1972 en que definitivamente cerró sus puertas. El deterioro era tal que se había convertido en un riesgo, no podía competir con los nuevos y lujosos hoteles que se asentaban en la flamante Costera Miguel Alemán. La familia Almazán vendió el terreno a la empresa Blanco y sucesores, propiedad de los hermanos Estanislao y Manuel Blanco por 40 millones de pesos, el gobierno del estado, con la intención de expropiar el predio paga una indemnización de mil pesos el metro cuadrado, sumando 207 millones de pesos. La empresa no lo acepta, exigiendo mil millones. El litigio fue largo, ganando finalmente el gobierno del estado. El 1 de marzo del año de 1979, el gobernador Figueroa Figueroa, publica el decreto para convertirlo en lo que es hoy, un parque recreativo.

Para el año de 1981 el parque poseía una gran población de aves exóticas, importadas de sudamérica y del sur de México, entre las que destacaban flamingos, tucanes y garzas, conformando así una población de hasta dos mil aves en un aviario con una red de alrededor de 700 metros. Sin embargo, de 1981 a 1987 el parque sufrió un importante robo de sus especies, además del abandono en su mantenimiento.

En 1992, el gobernador José Francisco Ruiz Massieu pretendió entregar la mitad del predio del parque al empresario Moisés Assaduet, quien contemplaba construir un supermercado, esto con el objeto de solucionar el litigio suscitado desde la expropiación del predio. Ante la decisión del gobernador, surgieron protestas ciudadanas, aglomeradas en un grupo de ciudadanos y usuarios del parque que se hicieron llamar Defensores del Parque Papagayo, lograron detener la deforestación que había comenzado en parte del predio. Este grupo posteriormente dio forma a la asociación ambientalista Guerreros Verdes A.C. Finalmente, el gobernador indemnizó al empresario con terrenos en la zona de Acapulco Diamante, dando por terminada la querella.

El 13 de enero de 1993 se decreta el establecimiento del Régimen Ecológico del Parque Ignacio Manuel Altamirano en Acapulco de Jurisdicción Local que tiene como objeto la conservación y la protección ecológica del parque, así como establecimiento definitivo como área de recreación popular.

La madrugada del 9 de octubre de 1997, el paso del Huracán Paulina provocó graves daños en el puerto, entre ellos, una inundación importante en el paso desnivel del parque. Tras este acontecimiento, el 24 de junio de 1998 el gobierno federal comenzó las obras de relleno para cancelarlo definitivamente, restableciendo la Avenida Costera Miguel Alemán a su aspecto original.

El parque había sido abandonado en cuanto a mantenimiento, hoy se han destinado trescientos millones de pesos para su rescate y remodelación. Es de celebrar cuando los tres niveles de gobierno se ponen de acuerdo y logran construir consensos que repercuten en obras para el disfrute de los ciudadanos.

Felicitamos a Carlos Ortegón, el actual director del Parque Papagayo, quien le tocó coordinar los esfuerzos del principio de esta obra.

Fue interesante ver a grupos algunos legítimos otros no, que se opusieron a la remodelación del parque, el grito de protesta, que esperaba ser acallado con nuevas concesiones, con recursos directos, o que tan solo buscan un reconocimiento social, con vías electorales. Fue divertido constatar como hacían público el proyecto original, (que no contemplaba la piñata del maestro Alberto Chessal), argumentar que iban a quitar la piñata y después, cuando se constató que la piñata permanecería, colgarse la medalla, diciendo que, gracias a la denuncia y vigilancia de la sociedad, se había logrado rescatar la piñata. Kafkiano, definitivamente.

Ojalá que, en la remodelación, se considere la participación de los artistas y escultores locales, algunos de ellos han tenido mayor reconocimiento internacional que el propio de la localidad. Destaca entre ellos, el maestro Pal Kepenyes, el único acapulqueño nacido en Hungría, porque como dijera doña Chavela Vargas (nacida en Costa Rica): Los mexicanos nacemos donde se nos pega la gana, que a sus 93 años, sigue exponiendo en Europa y otras partes del mundo, y a quien debemos de reconocer también aquí en este su Acapulco.

Mantengamos una actitud vigilante, ante el desarrollo del proyecto, confirmemos que no haya tala inmoderada, que el pulmón verde sea respetado. Y difundamos las bondades de esta obra que seguramente será un atractivo turístico más. No pensemos en sacar beneficio personal de los proyectos, trabajemos juntos por el desarrollo y la promoción de Acapulco.
Recuerden que solamente Juntos, Logramos Generar: Propuestas y Soluciones.
JLG


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