LETRAS SUELTAS, ALMA FEROZ
Emireth Bollás Mendoza
Agradecida. Decidida. Sensual. Exitosa.
Así es como me estoy permitiendo llegar a los 32 años de vida.
Así es como me gustaría que todas las personas —especialmente las mujeres— pudiéramos celebrar un año más de existencia.
Hoy me permito compartir una reflexión sobre lo que una vuelta al sol significa para mí.
30.
31.
32.
¿Me hice un año más vieja o un año más sabia?
Y entonces pienso que, tal vez, socialmente me estoy volviendo ’vieja’. Me pregunto si se me estarán yendo los trenes de aquello que se supone ya debería tener, o si ya partieron sin que me diera cuenta.
Pero, en lo más profundo, elijo creer lo segundo: me estoy convirtiendo en una mujer más sabia. Reconozco a las 32 versiones de mí que me he permitido ser —incluso aquellas que no siempre han gustado—.
Así es como creo que deberíamos vivir una fecha tan significativa: agradeciendo lo que fue, reconociendo aquello que pudo hacerse mejor, celebrando los logros alcanzados y emocionándonos por lo que seguimos construyendo en este camino llamado vida.
Desde esa autenticidad, me permito reconocer lo vivido día a día y agradecer a quienes, durante este último año, me han acompañado en el andar. Porque su presencia me ha demostrado que nunca he estado sola. Son muchas las personas a quienes debo gratitud y reconocimiento.
Pienso en tantos momentos y en tantos nombres que sería imposible mencionarlos todos. Sin embargo, mi corazón no puede evitar pensar en 32 personas, 32 estrellas, que este año han tenido la paciencia, el amor y la disposición de caminar conmigo.
Gracias por la vida, el amor, el apoyo y todo lo que soy: a Mari y a Bollás.
Por la sabiduría que se transmite con la vida, a Isidra y a Pedro.
Y a los luceros que iluminan mi camino (+): María y Juan.
Por las travesuras, a los amores de mi vida: Adilene, Melisa y Salma.
Gracias por la amistad incondicional, a Nelly, Angélica, Mayra y Briselda; por creer en mí a través del tiempo, a Nadia, Alma y Ceci;
por enseñarme lo que es el compromiso y la disciplina con una misma, a Oliver;
por los aprendizajes que sólo da la experiencia, a Eva y Selene; por la paciencia y la presencia más allá de las distancias, a Pastor y por las chocoaventuras vividas y las que aún nos esperan, a Fanny, Ángel e Itzel.
Gracias por la guía a Liana, quien, a través de sus letras, me enamoró de las mías;
por la colaboración en este espacio y la amistad en la vida, a Dunia y Andrés;
por la coincidencia en la escuela y en los proyectos, a Salazar; por no soltar mi mano en los procesos personales y deportivos, a Deyra. Por mostrarme que los procesos siempre saben a dónde ir y por acompañar el acto de reinventarme, a Marco;
a Abisaí, por dejar huella en mi vida —y seguramente en la de otros— desde la autenticidad; a Alexander, por su forma genuina de ser y estar siempre; y a Liliane, por la fuerza y constancia con las que inspira y me recuerda que un mundo distinto es posible.
32 estrellas.
32 formas de amor.
32 razones para agradecer y seguir siendo.
32 vueltas al sol acompañada.