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Acapulco y el Tianguis: Volver al origen para conquistar el porvenir

Acapulco y el Tianguis: Volver al origen para conquistar el porvenir
Política
Abril 22, 2026 14:15 hrs.
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Jorge Laurel González › codice21.com.mx

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El Tianguis Turístico 2026 no será una edición más; será la celebración de un destino que se levanta.
Evelyn Salgado Pineda (Gobernadora Constitucional del estado de Guerrero, (1982-)

Hay celebraciones que son protocolo. Y hay otras que son destino. La 50 edición del Tianguis Turístico de México, que se celebrará en Acapulco del 27 al 30 de abril de 2026 en Expo Mundo Imperial, pertenece a estas últimas. No estamos hablando solamente de una feria más del calendario nacional, sino del regreso de un símbolo a la tierra que lo vio nacer. El Tianguis vuelve a su casa, y al volver a su casa también le devuelve a Acapulco una parte de su espejo: el de la confianza, el de la memoria y, sobre todo, el de la posibilidad.

Acapulco no necesita que le inventen grandeza. La tiene. Lo que necesita, como toda gran ciudad turística después de una herida profunda, es ratificarla con hechos, con organización, con visión y con resultados. Por eso esta edición 50 tiene una fuerza especial. No es únicamente una conmemoración numérica. Es una declaración. Es el mensaje de que Acapulco no está pidiendo indulgencia ni compasión: está presentándose de nuevo ante México y ante el mundo como un destino que sabe levantarse, adaptarse y competir. El Tianguis, según su propia definición oficial, sigue siendo el foro de negocios más relevante del turismo mexicano, basado en citas preestablecidas entre compradores y expositores. Eso significa promoción, sí; pero también comercialización real, relaciones estra1982tégicas e inversión futura.

Hay además una poderosa carga histórica en este retorno. Las autoridades de Guerrero y la Federación lo han subrayado con razón: Acapulco fue la cuna del Tianguis y esta edición de aniversario busca celebrar justamente ese origen. No es un detalle sentimental. Es una ventaja narrativa y competitiva. En turismo, los destinos no solo venden habitaciones, vuelos o platillos: venden sentido. Y pocos sentidos son tan potentes como el de una ciudad que vuelve a recibir el encuentro más importante del sector justo en su edición de oro. De acuerdo con información oficial, participarán los 32 estados del país y se prevé la asistencia de más de 8 mil participantes, además de presencia internacional. Eso coloca a Acapulco, otra vez, en el centro de la conversación turística nacional.

Pero un destino serio no debe limitarse a la nostalgia. La nostalgia, por sí sola, no llena hoteles ni produce derrama sostenida. El gran mérito de esta edición será, precisamente, que puede convertir la emoción en estrategia. Ya no basta con recordar el viejo esplendor de Acapulco: hay que demostrar el nuevo profesionalismo de Acapulco. Y allí es donde el puerto tiene una oportunidad histórica. Si se logra articular bien la experiencia del visitante, la movilidad, la limpieza urbana, la seguridad, la hospitalidad, la conectividad y la promoción gastronómica y cultural, entonces el Tianguis no será solo un escaparate de cuatro días, sino un punto de inflexión de varios años. En otras palabras: no debe verse como meta, sino como plataforma.

Me parece especialmente acertado que alrededor del Tianguis se fortalezcan componentes culturales y gastronómicos. La iniciativa ’Ventana a México’, programada en Plaza Quebec los días 25 y 26 de abril y abierta al público, con participación de más de 15 estados, confirma algo que muchos hemos sostenido desde hace años: el turismo exitoso ya no puede ser únicamente contemplativo; debe ser experiencial, identitario y emocional.
México compite mejor cuando se presenta no como catálogo, sino como civilización viva. Y Acapulco compite mejor cuando deja de pensarse solo como playa y se asume como puerta de encuentro entre la hospitalidad, la cultura popular, la cocina, la historia y el talento de su gente.

Ahora bien, sería irresponsable escribir un texto triunfalista e ignorar que el puerto sigue enfrentando desafíos. Reportes recientes dan cuenta de una recuperación importante en infraestructura hotelera y urbana, con miles de habitaciones ya disponibles y avances visibles en la Costera y en otros puntos estratégicos. Al mismo tiempo, también persisten problemas reales: obras inconclusas, carencias de servicios para la población y preocupaciones de seguridad que no pueden maquillarse con discursos. Precisamente por eso este Tianguis importa tanto. Porque obligará a que Acapulco sea observado con lupa, y esa mirada puede convertirse en un incentivo formidable para hacer mejor las cosas, no solo para el turista, sino para el ciudadano. El mejor turismo no se construye contra la ciudad: se construye con la ciudad.
Desde la perspectiva de quienes amamos el turismo no como eslogan sino como política de desarrollo, la edición 50 del Tianguis Turístico debe entenderse como una gran prueba de liderazgo. Liderazgo institucional, para coordinar órdenes de gobierno.

Liderazgo empresarial, para invertir con inteligencia y elevar estándares. Liderazgo social, para asumir que la hospitalidad también es una cultura cívica. Y liderazgo narrativo, para contar mejor a Acapulco: no como postal congelada en el pasado, sino como destino que sabe renovarse sin perder alma. Ya en 2024, el Tianguis celebrado en el puerto mostró capacidad de recuperación al generar más de 35 mil citas de negocios; 2026 tendría que ser la consolidación de esa trayectoria y no una simple repetición ceremonial.

Yo lo diría así: Acapulco no está recibiendo únicamente una feria; está recibiendo una oportunidad histórica de reposicionamiento. La edición de oro del Tianguis puede ser el momento en que el país recuerde por qué este puerto fue, es y debe seguir siendo uno de los grandes nombres del turismo mexicano. Pero para que eso ocurra no bastará con aplaudir. Habrá que trabajar. Habrá que ordenar. Habrá que cuidar. Habrá que servir bien. Habrá que promover con inteligencia. Habrá que hacer del orgullo una disciplina. La secretaria de Turismo, a nivel federal, Josefina Rodríguez Zamora señaló lo siguiente: No es un gran escaparate solamente de promoción, es una ventana del porvenir. Porque el turismo, cuando se toma en serio, no es improvisación: es visión, constancia y carácter.

Y Acapulco, cuando quiere, sabe tener las tres cosas.

Recordemos, que solamente Juntos Logramos Generar: Propuestas y Soluciones.
JLG.

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