Acerca de los hombres enamorados


(Artículo de opinión)

Acerca de los hombres enamorados

Cultura

Agosto 13, 2020 06:58 hrs.
Cultura Internacional › México
Linda Rivera › codice21.com.mx

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A veces un hombre enamorado puede ser tan bello como peligroso, tan atrayente, como amenazante para la integridad de la propia vida.

¿Qué pasa cuando una logra empatizar con un voraz acechador introvertido por encontrar inclinación en su dinámica de expresión, tan diferente que logró capturar a la mujer en cuestión?

¿En qué momento se convierte alguien en una presa y deja de ser vista como una pareja, para convertirse en un objeto de deseo, carente de la opción de elegir si quiere establecer alguna relación con su captor o no?

¿Por qué un hombre enamorado pensaría que está bien ’robarse’ a la mujer de sus sueños?

En los entornos altamente patriarcales, las mujeres vivimos en un constante escrutinio, sobreviviendo en un ambiente que siempre resurge hostil y perturbador, o al menos lo era hasta antes de la llegada del Covid-19.

Día a día, al salir de nuestras casas (dentro de lo que se supone, sería nuestra red de seguridad) nos enfrentamos a la posibilidad de ser subajadas e indignadas como objetos sexuales, mientras somos expuestas como artículos en aparador por algún perverso en turno o peor aún, por un ’hombre dulce de apariencia normal’ y de teóricos buenos sentimientos (también aplicable en mujeres).

Entiendo el deseo ardiente que puede llenarle, además también la ilusión de ver de cerca a la persona que tanto se anhela, sin embargo, ¿qué pasaría después de eso?...
Por supuesto las deducciones están sujetas a interpretación, depende mucho del perfil y método de respuesta también de la persona en supuesto de privación ilegal de libertad.

La fémina tanto puede desarrollar un síndrome de Estocolmo como podría culminar en un suicidio o tratarse de revelar ante su captor. En cualquiera de los casos, la estrategia de ’robarse’ a una chica pierde valor en cuanto se sopesa en contra posición a la realidad y voluntad de la posible cautiva.

De cualquier modo, si la fantasía del captor es ’obtener’ por cualquier medio posible a la esposa ’amada’, debe confrontar la posibilidad, que su modus podría no brindarle la oportunidad de tener una relación duradera, capaz de alcanzar la realización y felicidad.

¿Entonces, dentro de este contexto, como llegar a acuerdos y concilio entre géneros?

¿Cómo hacer entender al opresor que al tratar de ’obtenernos’ no sólo nos están oprimiendo, sino también suprimiendo nuestra calidad misma de persona?

Es tan difícil determinar los trasfondos que engloban a cada uno, pero estos mismos son siempre determinantes para entender al hombre en cuestión. Son tan variados los entornos y circunstancias alrededor y tan de vital importancia, la comprensión de la complejidad de cada masculino para dar la relevancia y entendimiento necesario a su situación.

Habríamos que indagar sobre la educación que recibieron en casa, programaciones televisivas que le formó, tipo de vida, valores familiares, religión, círculo social, étc.

Tristemente, detrás de cada ser humano, existe la posibilidad de normalizar la esclavitud de nosotras, las mujeres. Quienes han sido criadas sin educación base son más proclives a la vulnerabilidad.

La violencia entonces, se impregna tan fuerte que inevitablemente surge a borbotones por nuestras miradas, palabras, e interacciones del día a día, donde reproducimos más de lo que nos ha formado.

Debemos entonces buscar la alternativa saludable, el camino hacia el avance y la construcción de nuevos mecanismos para los demás.

En solidaridad es cuando logramos encontrar la fuerza para apoyarnos unos en otres, para tratar de curar las heridas que han sido marcadas en nuestros cuerpos y mentes por el adoctrinamiento cultural machista.

La vía siempre es la justicia misericorde y la equidad.


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