Elecciones 2021 y crisis

Apuntes políticos

Celestino Cesáreo Guzmán

Apuntes políticos

Política

Junio 15, 2020 14:38 hrs.
Política Nacional › México Guerrero
Celestino Cesáreo Guzmán › codice21.com.mx

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Estamos a un año de la elección más grande de la historia de México: se elegirán 21 mil 368 cargos al renovarse la Cámara de Diputados Federal; 30 congresos locales; mil 924 alcaldías; 434 juntas municipales y se elegirá a una nueva gobernadora o gobernador en 15 estados.

La decisión de continuidad o cambio que resolverá el elector en las urnas, será consecuencia de la percepción que este tenga del éxito o fracaso en la gestión de las crisis que atraviesan el país, los estados y municipios.

Crisis en los partidos políticos luego de los resultados electorales de 2018, incluyendo el cisma en Morena; crisis por la mala marcha de la economía que durante dos años consecutivos ha arrojado al desempleo y la pobreza a millones; crisis por la incesante violencia, a lo que se suma la pandemia del Covid-19.

Los sondeos electorales ya reflejan una intensa reflexión de los ciudadanos hacia la actuación del gobierno federal y la forma que ejerce el control que tiene en la Cámara de Diputados; la rispidez hacia todo aquel que pretenda discutir los asuntos del país, el desdén a los grupos organizados de la sociedad civil; la visión limitada y excluyente para el desarrollo del país, pero, sobre todo, crece la sensación de desánimo porque es evidente que no habrá correcciones.

En la atención de la pandemia hay un manejo incierto de las cifras por contagios y muertes que generan zozobra en la población y molestia en los gobiernos locales.

Las insuficientes medidas para atender a los millones de desempleados y al sector informal de la economía ya tiene como resultado que se sumen a la población en pobreza 10 millones de mexicanos.

Ante este panorama, es necesario contar con instituciones confiables que den certeza a los actores políticos y a los ciudadanos que acudirán a las urnas el próximo 6 de junio de 2021.

Otro factor que perturbará el proceso electoral será el riesgo para la salud que significaría la actividad de los candidatos. El curso de la pandemia no es de corto plazo, el reinicio de las actividades económicas es paulatino y existe el riesgo de rebrotes y que se dé marcha atrás.

La jornada electoral del próximo año sentará las bases de la sociedad que seremos en las décadas por venir.

Encaminemos la tranformación política que nos sirva a todos y que también sea el recurso de moderar y controlar el poder político.

En Guerrero tenemos nuevas reglas de participación política a favor de las mujeres, de nuestros pueblos indígenas y afrodescendientes, y la oportunidad de convalidar el buen ejercicio de gobierno y legislativo a través de la reelección.

Guerrero en el 2005 y 2011 tuvo algunos avances en políticas sociales, en obra pública e infraestructura de agua potable, sobre todo para el municipio de Acapulco. Hubo un relativo buen manejo de la deuda pública, pero no se reflejó en beneficio al grueso de la población. Así, quedaron pendientes cambios de fondo, sobre todo en la relación con los movimientos sociales y la seguridad pública fue y es una asignatura pendiente.

También hicieron falta cambios de forma en política. No se desmanteló el viejo régimen, se optó por la alternancia y no el cambio. En ambos procesos electorales el PRD acudió con candidatos externos, lo que desplazó cuadros y liderazgos perredistas, con su natural alejamiento.

En 2018 hubo un voto diferenciado a favor del presidente López Obrador, diputados y senadores, pero en los municipios la distribución de las alcaldías favoreció al PRD, Morena quedó en tercer lugar.

Todas las señales nos dicen que pase lo que pase en el próximo proceso electoral, el cambio de fondo largamente esperado por los guerrerenses, se ve lejano.

Pero serán los ciudadanos quienes evaluarán en 2021 a sus representantes populares, la forma en que gobiernan, y si como resultado de ello, han tenido mejoría en su situación de vida.

No es viable vivir en un estado de lamentación permanente, así no se construye el futuro.

Tampoco podríamos conformarnos con propuestas de cambio que nos hagan retroceder. Aún estamos a tiempo de escuchar el sentir de nuestro aguerrido pueblo.

Por eso cada elección es un ejercicio de libertad y responsabilidad con nuestra persona, nuestras familias y con los propios ciudadanos.

Tenemos que hacer un esfuerzo, las crisis que he señalado en este texto, no pueden robarnos la esperanza de recomponer el camino para salir adelante.

Tomemos el reto.


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