Caminando a la nueva normalidad

Aquí, pensando en voz alta

Ana María Ponce

Aquí, pensando en voz alta

Sociales

Junio 15, 2020 11:14 hrs.
Sociales Nacional › México Ciudad de México
Ana María Ponce › codice21.com.mx

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Estos días que la población lleva de cuarentena han significado un parteaguas para las políticas públicas del gobierno federal y de los gobiernos estatales.

Las instituciones de salud se han tenido que modernizar a pasos agigantados. Se debieron comprar, de forma inmediata, medicamentos y respiradores artificiales; y echar a andar un sinnúmero de hospitales que se encontraban, en el mejor de los casos, en obra negra.

La educación dio un giro de 180 grados, al tener que adaptarse a las tecnologías de la información, ya que para que siguieran las clases desde casa, se debió echar mano de las herramientas digitales e impartir y tomar clases, en la distancia. Por supuesto que muchos alumnos no se pudieron conectar por carecer de los medios necesarios, como computadora e internet; por lo que se ha aseverado que urge que en todo el país haya internet accesible para toda la población.

La violencia que sufren las mujeres fue evidenciada exponencialmente, en virtud de que, antes de la pandemia ya estaba en números rojos; y durante ésta, se aumentaron en un 20% el número de llamadas al 911. Es indiscutible que aumentaron; aunque muchas de éstas obedecieron a solicitar atención por el estrés, que la misma pandemia ha desatado en la población en general.

Conocer que en el gobierno de la Cuatro T se creó un mapa interactivo al que pueden acceder las mujeres que necesitan ayuda o auxilio, es un cambio en la concepción de la inmediatez que se requiere para hacer frente a la violencia hacia las mujeres; pues sólo deben entrar a la página http://indesol.gob.mx/paimef/georreferencia/
y ahí pueden desplegar los apoyos y ayudas inmediatas que se ofrecen en todo el país para obtener un auxilio pronto.

En el ámbito económico, el futuro inmediato nos revela un cambio ejemplar en las políticas públicas; pues se dio preferencia a la población más pobre, -que en anteriores crisis se había quedado expuesta sin poder hacer frente a sus necesidades más básicas, como la alimentación y la atención médica- en lugar del rescate de las empresas; aquí es de resaltar, que los créditos apoyan a muchos micronegocios cuya dueña es una madre de familia.

Otra situación favorable a las mujeres es que las autoridades han constatado que son mayoría en negocios informales, y que, a su vez, son jefas de familia que deben llevar alimento a sus casas.
Así que, una de las prioridades, regresando a la nueva normalidad, debe ser abrir aún más la oferta de trabajo para este sector vulnerable de la sociedad mexicana, que rebasa la mitad de la población total.

Es innegable que, durante esta crisis sanitaria, las mujeres han sido un factor humano importante que ha estado al frente dando batalla a la pandemia, ya que han estado trabajando como enfermeras, como médicas, como personal de limpieza; y en el día a día de la cuarentena, la mujer ha seguido trabajando en las labores del hogar y en el cuidado de niños, esposo y personas mayores. Además de fungir como la maestra inmediata de los educandos.

Llegar a la nueva normalidad con plena libertad, como dice el presidente Andrés Manuel López Obrador, significa cuidarnos y seguir atendiendo a los nuestros. Actuar de forma responsable y no descuidar nuestra salud. Reducir de peso será la misión de todas y de todos. Comer sano, no seguir conductas de consumismo, dejar los vicios, y ser más cordiales con el medio ambiente.
Tomar agua sola y evitar la comida chatarra, ayudará a que alcancemos un cuerpo sano, capaz de enfrentar con triunfo, esta pandemia y las que vengan en un futuro.

Esta nueva visión debe involucrar también a los hombres, para que sigan apoyando en los quehaceres de la casa, en contribuir al buen desarrollo de los hijos, en un ambiente de paz y tranquilidad, que los haga concentrarse en sus estudios y abata la deserción escolar.

Por lo pronto, es un hecho que la cuarentena no ha terminado. Que debemos seguir en nuestras casas esperando a que el semáforo cambie de color, pues día a día aumentan los contagios y las muertes; y es nuestra decisión salir o quedarnos resguardados.


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