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BAJO FUEGO

José Antonio Rivera Rosales

BAJO FUEGO

Seguridad

Febrero 03, 2020 18:53 hrs.
Seguridad Nacional › México Guerrero
José Antonio Rivera Rosales › codice21.com.mx

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Tal como mencionamos en una entrega anterior (Bajo Fuego 292), la incidencia delictiva en Guerrero ha disminuido sensiblemente debido a un trabajo sostenido de patrullaje, investigación y persecución del delito por parte del gabinete que encabeza el gobernador Héctor Astudillo Flores.

En sentido contrario de lo que acusan sus detractores gratuitos, Astudillo ha mantenido un seguimiento constante de las tareas de combate a la inseguridad y la violencia criminal, que ha permitido enviar a prisión a más de 60 delincuentes peligrosos en casi cuatro años de gestión, lo que necesariamente impactó en la incidencia criminal que, a lo largo de los años, se había traducido como un acoso ominoso contra la población civil.

Quizá el caso reciente más sensible sea Chilapa, donde el acoso criminal de la delincuencia ha generado enfrentamientos con la comunitaria de la CRAC-PF que, como explicamos en la entrega anterior, es una respuesta organizada de los pueblos nahuas a los embates de Los Ardillos, banda delincuencial que tiene presencia en la región centro del estado, todo lo cual ha sido potenciado por otros grupos organizados que mantienen desacuerdos con esa formación indígena
Héctor Astudillo acudió en persona a la comunidad de Alcozacán, cercana a Rincón de Chautla, que es el centro del delicado conflicto en esa región indígena de la Montaña Baja. Acompañado por funcionarios de su gabinete y por mandos de las Fuerzas Federales, el mandatario encaró la situación a pesar de que los agraviados obviamente se mostraron dolidos por el acoso que padecen.

Con todo y el recelo que los pobladores tenían respecto a la autoridad estatal, a las pocas horas comenzaron a ver resultados de la visita y los compromisos adquiridos por el gobernador: primero se estableció vigilancia permanente, filtros de seguridad en los caminos y patrullajes activos de las fuerzas estatales con respaldo de personal del Ejército, Armada de México y Guardia Nacional.

En seguida se restableció el servicio en escuelas, el transporte público y el comercio en toda la región, servicios que se habían suspendido dadas las condiciones de inseguridad y violencia frecuente. En las últimas horas el mandatario se reunió con su gabinete para, con una inversión de más de 4 millones de pesos, construir viviendas para las familias indígenas agraviadas por la violencia en Chilapa, en especial para deudos de los 10 músicos masacrados en fecha reciente.

Lo que podemos observar es que la gestión de Astudillo no sólo se enfoca en la persecución del delito, sino en construir condiciones de normalidad y paz social en la región, lo que le ha valido el reconocimiento del propio presidente Andrés Manuel López Obrador, de su secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, así como de los mandos militares.

Las cifras dadas a conocer en días pasados por el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) dejan en claro que Guerrero abandonó los primeros lugares en materia de incidencia delictiva, en especial de homicidios dolosos, en contraste con Guanajuato que ocupa el primer lugar nacional en la materia.
Entre 2019 y enero de 2020 la incidencia delictiva en Guerrero ha decrecido en promedio un 30 por ciento, lo que ha permitido a los guerrerenses disfrutar de un clima de relativa tranquilidad, a diferencia de los años anteriores en que la población vivía en el terror y la zozobra.

Toda esta fenomenología es digna de mención porque la población guerrerense había sufrido una condición de psicosis desde que en 2007 arrancó la absurda guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón, situación que se prolongó con Enrique Peña y que se ha mantenido durante el primer año de gobierno de López Obrador.

En días pasados el SNSP dio a conocer el número de asesinados en todo el país en 2019, que ascendió a la horrísona cifra de 35 mil 588 personas, el más alto en la historia reciente de México. Ello da idea de que la estrategia del gobierno federal -si es que existe alguna- dista mucho de dar resultados.

En este contexto, el estado de Guerrero ha marcado una diferencia pues bajó su incidencia delictiva, especialmente los homicidios, del primer lugar nacional al séptimo alcanzado en 2019.

Ello sólo puede ser consecuencia de un trabajo meticuloso de atención a la inseguridad tanto como a la normalidad democrática, proceso que se ha construido en la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, que sesiona todos los días en diferentes plazas del estado de Guerrero.

En días recientes el diario El Universal publicó un interesante estudio en el que se muestra a los gobernadores de acuerdo con su cobertura mediática. Los primeros lugares de la tabla se lo llevan Claudia Sheinbaum (Ciudad de México), Mauricio Vila (Yucatán) y Alejandro Moreno (Campeche).

Los últimos lugares por sus menciones negativas en medios lo ocupan Silvano Aureoles (Michoacán), Cuauhtémoc Blanco (Morelos) y Alfredo del Mazo (Edomex). El gobernador Astudillo ocupa el lugar noveno de la tabla lo que lo ubica como uno de los mejor calificados entre los 32 mandatarios de todo el país.

Pero, insistimos, no se trata simplemente de un manejo de imagen o de culto a la personalidad: se trata de trabajo meticuloso y sostenido de cuatro años en que, primero a través del Grupo de Coordinación Guerrero (GCG) y después a través de la Mesa para la Construcción de la Paz, se ha combatido la violencia criminal que mantenía en vilo a la sociedad guerrerense.
Claro que para ello ha sido clave la sensibilidad política del mandatario que ha mantenido relaciones cordiales tanto con el Gobierno de la República como con los 81 municipios guerrerenses -aunque, hay que decirlo, no todos los alcaldes cooperan-.
La diferencia entre el noveno y el primer lugar en la medición publicada por El Universal es que la ubicación mediática alcanzada por la señora Sheinbaum habría costado nada menos que cinco mil 787 millones de pesos, mientras que la cobertura mediática lograda por Héctor Astudillo se cuantifica en un mil 954 millones. Una gran diferencia.

Hay que aclarar que la medición se basa en menciones mediáticas con un costo estimado como inserciones pagadas, lo cual es un supuesto para desarrollar la citada medición. En realidad son coberturas diarias con base en el trabajo ordinario de la prensa local o nacional.

Pero ello da idea de la responsabilidad política de quienes cumplen con esos encargos de elección popular. Si Astudillo mantiene su record, con seguridad se convertirá en uno de los mandatarios que no sólo terminará felizmente su sexenio, sino que lo hará también como el gobernador que pacificó al estado de Guerrero.


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