Propuestas y Soluciones

Carreteras bloqueadas y coronas en disputa

Carreteras bloqueadas y coronas en disputa
Política
Noviembre 28, 2025 16:19 hrs.
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Jorge Laurel González › codice21.com.mx

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Sin seguridad no hay desarrollo posible.
Enrique Caballero Peraza (1959 - ) Escritor y politólgo.

Hay días en que México parece un país partido en dos fotografías. En una, los campesinos y transportistas bloquean carreteras en más de veinte estados, hartos de la inseguridad, las extorsiones y los asaltos que sufren a diario. En la otra, una joven tabasqueña, Fátima Bosch, se corona Miss Universo 2025 en Tailandia, convirtiéndose en la cuarta mexicana en ganar el certamen y llenando las redes de banderitas verdes, blancas y rojas. ​​​​​Como empresario hotelero y restaurantero, vivo en medio de esas dos postales. De un lado, los bloqueos representan cancelaciones, pérdidas, desabasto y turistas atrapados en la incertidumbre. Del otro, el triunfo de México en Miss Universo es una campaña publicitaria global que ningún gobierno podría pagar. Sin embargo, ambas imágenes comparten un hilo incómodo: la sospecha de que debajo de la superficie hay algo profundamente descompuesto.​​​

Los campesinos y transportistas no bloquearon por deporte ni por capricho. Llevan años denunciando robos violentos a unidades de carga, secuestro de operadores, cobro de piso, extorsiones sistemáticas y amenazas constantes en rutas que antes eran relativamente seguras. ​No es un berrinche: es un grito de auxilio ante un crimen organizado que se ha adueñado de carreteras, casetas y hasta de la logística agrícola.​​​​​​​Ahora bien, desde la óptica turística, cada bloqueo es una bomba de humo que oscurece la imagen del país: familias varadas en autopistas, camiones turísticos que no llegan a su destino, convenciones que se reprograman, hoteles que guardan cuartos vacíos porque los asistentes decidieron ’mejor luego’. Los destinos no solo compiten por playas, gastronomía o cultura; compiten por algo más básico: la percepción de seguridad. Y en eso vamos perdiendo puntos.​​

Sería muy cómodo, desde la recepción con aire acondicionado, culpar únicamente a quienes bloquean. Pero sería profundamente injusto. Quien se sube a un tráiler para cruzar kilómetros de carretera controlada por delincuentes está asumiendo un riesgo que muchos de nosotros ni siquiera imaginamos. Lo mismo el campesino que lleva su cosecha y no sabe si regresará con dinero… o si regresará. Si yo, que vivo del turismo, no soy capaz de empatizar con ese miedo, entonces mi ’Turismo con Propósito’ se queda en slogan vacío.​​​​​​​El problema de fondo no son los bloqueos, sino lo que los provoca: un Estado que durante años ha sido incapaz de garantizar seguridad en los caminos y justicia efectiva contra quienes extorsionan, roban y matan. Si el gobierno solo se enfoca en despejar las carreteras sin atender la raíz —la impunidad y la captura territorial por grupos criminales—, los bloqueos se apagarán hoy para reavivarse mañana, quizá con más rabia y más costo económico.​​​​

Saltemos a la otra fotografía: Fátima Bosch, mexicana, 25 años, coronada Miss Universo 2025 en Tailandia, en medio de una escenografía espectacular. Desde la lógica turística, es oro puro: México en todos los titulares del mundo asociado con talento, belleza, resiliencia, historia de superación. Para un país que busca reposicionarse tras huracanes, violencia y crisis, esta clase de visibilidad es una bendición.​​​​​​​​​Pero la corona llegó envuelta en tormenta. El certamen estuvo marcado por acusaciones de maltrato, walkouts de candidatas, renuncia de jueces, acusaciones de voto arreglado y hasta caídas en el escenario.

Días después, se han emitido órdenes de arresto contra los dos copropietarios de la organización Miss Universo: el empresario mexicano Raúl Rocha Cantú, investigado por presuntos vínculos con tráfico de combustible, armas y drogas, y la empresaria tailandesa Jakkaphong Jakrajutatip, acusada de fraude en su país. ​​​​​​​Para colmo, se han señalado posibles conflictos de interés: contratos de empresas de Rocha con Pemex, mientras la nueva Miss Universo es hija de un alto funcionario de la petrolera estatal, lo que alimenta la sospecha de favoritismo y manipulación del resultado. La organización niega haber amañado el certamen, pero el daño a la credibilidad ya está hecho. No faltan quienes gritan ’fraude’ y ensombrecen el mérito personal de la propia Fátima.​​​​​​Como mexicano, me alegra que una compatriota gane y que el mundo se acuerde de nuestro país por algo distinto a la violencia. Como empresario turístico, sé que esa victoria se traducirá en interés por México, mayor visibilidad para Tabasco y una narrativa positiva que puede atraer visitantes. Pero como ciudadano, no puedo ignorar el sabor amargo que deja la posibilidad de que la corona se haya visto contaminada por intereses económicos y redes de poder poco transparentes.​

Al final, el contraste es brutal: un país capaz de producir reinas de belleza que conquistan escenarios globales, pero que no logra garantizar a sus campesinos y transportistas un trayecto seguro para llevar comida a nuestras mesas y mercancías a nuestros hoteles. Queremos turistas que llenen nuestras habitaciones, pero no escuchamos a quienes llenan los camiones que los abastecen. Y celebramos una corona, mientras miramos de reojo titulares que hablan de crimen organizado, corrupción y manipulación.​​​​​​​​​​

El turismo responsable no puede construirse encima del dolor de los que viven la parte más dura del país. No se trata de boicotear Miss Universo ni de demonizar los bloqueos, sino de entender que el verdadero marketing de un destino no está en los espectáculos televisivos, sino en la experiencia cotidiana de quienes lo habitan y lo recorren. Si las carreteras son tierra de nadie, tarde o temprano los aeropuertos también lo resentirán.​​​​​​​Mi deseo, como hotelero que cree en el Turismo con Propósito, es simple y complejo a la vez: que el gobierno lea los bloqueos no solo como un problema de circulación, sino como un mensaje desesperado de regiones enteras; que se siente a dialogar con los campesinos y transportistas y les devuelva, con hechos, el derecho a circular sin miedo. Y que, mientras celebramos el triunfo de Fátima Bosch, exijamos transparencia total alrededor del certamen y de sus propietarios. El prestigio de México no necesita atajos: se sostiene mejor sobre la honestidad que sobre coronas en duda.​​​​​​​​​​Porque de nada sirve que el mundo nos vea brillando en un escenario de Tailandia si, al intentar llegar a nuestros destinos, nuestros propios ciudadanos y visitantes siguen topándose con una realidad más oscura en las carreteras de casa. Recordemos que solamente Juntos, Logramos Generar: Propuestas y Soluciones.
Jorge Laurel González
Empresario hotelero y restaurantero
Autor de Turismo con Propósito

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