Miles de personas se manifestaron este domingo en las principales ciudades de Irán para lamentar la muerte del líder supremo iraní, el Ayatolá Alí Jamenei, quien fue asesinado a raíz del ataque coordinado que Estados Unidos (EU) e Israel lanzaron sobre territorio iraní la madrugada de este sábado.
En Teherán, la capital, muchos se concentraron en la Plaza de la Revolución, Enghelab, vestidos de negro y agitando banderas iraníes y retratos de Jamenei, a pesar de los bombardeos que continuaban por segundo día.
Los medios oficiales iraníes reportaron también concentraciones en Isfahán, Shiraz, Yasuj, Hamedán, Ahvaz, Birjand, Yazd, Yoibar, Sahné, Karaj, Sumehsara, Shahrekord, Tabriz y Lorestán. En Mashhad, seguidores de Jamenei se reunieron alrededor del santuario del imán Reza, mostrando las imágenes en la televisión pública.
Estas manifestaciones se sumaron a las organizadas por el Consejo Islámico de Coordinación de Propaganda en 17 plazas de Teherán, tras los rezos de Maghrib e Isha, los dos últimos del día.
La respuesta en Irán recuerda a las movilizaciones en Venezuela, donde miles de manifestantes se congregaron en la capital para condenar la acción de Estados Unidos y exigir la liberación del presidente Nicolás Maduro y su esposa.
El gobierno iraní declaró 40 días de luto por la muerte de Jamenei a través de un mensaje transmitido en medios oficiales, subrayando que el deceso del líder religioso y político "demuestra que se encontraba con el pueblo y en primera línea de sus responsabilidades, enfrentándose a la arrogancia global", término usado para referirse a Estados Unidos.
Según la analista de política exterior estadounidense, Rose Kelanic, Estados Unidos ha cometido uno de los errores más graves en su historia reciente al acabar con la vida del principal líder religioso chiita durante el mes sagrado del Ramadán. Esta situación se agrava con un misil israelí que causó la muerte de numerosos estudiantes iraníes. Kelanic advierte que estos eventos no provocarán una rabia pasajera, sino un sentimiento más profundo y duradero de hostilidad hacia Estados Unidos, incluso entre aquellos que han rechazado históricamente al régimen islámico.

La CIA, conocida por sus operaciones encubiertas, planeó la acción, y fue Israel quien la ejecutó. Ahora se desconoce cuál es el plan del presidente Donald Trump para Irán, y muchos analistas coinciden en que no hay ninguno.
Poco antes del ataque de Estados Unidos e Israel, la CIA había estado concentrándose en localizar al Ayatolá Alí Jamenei, líder supremo del país. "La CIA había estado rastreando al Ayatolá durante meses, aumentando su certeza sobre su ubicación y hábitos. Entonces, se enteraron de que se llevaría a cabo una reunión de altos funcionarios iraníes el sábado por la mañana en un complejo en el centro de Teherán, y lo más crucial, que Jamenei estaría presente", señala hoy The New York Times.
"Estados Unidos e Israel decidieron ajustar el momento de su ataque, en parte para aprovechar la nueva información de inteligencia, según funcionarios con conocimiento de las decisiones. La información brindó una ventana de oportunidad para que ambos países lograran una victoria crítica y temprana: la eliminación de altos funcionarios iraníes y el asesinato del Ayatolá Jamenei", dicen los autores del texto.
Julián E. Barnes, Ronen Bergman, Eric Schmitt y Tyler Pager, reporteros del Times, consideran que la notable rapidez de la destitución del líder supremo de Irán reflejó la estrecha coordinación e intercambio de inteligencia entre Estados Unidos e Israel en el periodo previo al ataque, así como la profunda información que ambos países habían recopilado sobre el liderazgo iraní, especialmente tras la guerra de 12 días del año pasado.
"La CIA pasó su información, que ofrecía ‘alta fidelidad’ sobre la posición del Ayatolá Jamenei, a Israel, según personas informadas sobre la información. Ellos y otros que compartieron detalles sobre la operación hablaron bajo condición de anonimato para discutir información sensible y planificación militar. Israel, utilizando la inteligencia estadounidense y la suya propia, ejecutaría una operación que había estado planeando durante meses: el asesinato selectivo de los principales líderes de Irán".
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, calificó este domingo de “cínica violación de todas las normas de la moral y el derecho internacional” el asesinato del ayatollah Alí Jamenei, máximo dirigente de la nación asiática.
“Les pido que acepten mis más sinceras condolencias por el asesinato del líder supremo de la República Islámica de Irán, Ali Jamenei, y sus familiares, cometido en una cínica violación de todas las normas de la moral y el derecho internacional”, escribió Putin en un mensaje de pésame a su homólogo iraní, Masoud Pezeshkian, difundido por el servicio de prensa del Kremlin.
De su lado, el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, y su homólogo de China, Wang Yi, al hablar por teléfono este domingo, condenaron “los ataques militares masivos de Estados Unidos e Israel contra Irán, que tienen lugar a pesar de que Teherán está abierto al diálogo”, de acuerdo con el resumen ofrecido por la oficina del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, sostiene que la mayor oleada de ataques en Irán todavía no se produce. “Ni siquiera hemos empezado a golpearlos con fuerza. La gran oleada ni siquiera ha ocurrido. La grande llega pronto”, declara Trump a CNN, al referirse a la evolución del conflicto.
Consultado por un calendario para la Operación Furia Épica, Trump responde: “No quiero ver que se prolongue demasiado. Siempre pensé que serían cuatro semanas. Y vamos un poco adelantados al calendario”. Ayer, afirmó que su estimación era de cuatro a cinco semanas para el desarrollo previsto de la operación.
Trump señala que EE. UU. adopta medidas fuera del ámbito militar dirigidas al pueblo iraní, sin ofrecer más detalles. En el balance que realiza, admite que la “mayor sorpresa” de la guerra han sido los ataques de Irán contra sus vecinos árabes, un giro que, según él, alteró las previsiones iniciales.