‘Cuauhteminha’ del ‘Camellito’ a AMLO


Desoye convocatoria del presidente de México a acto en Tijuana y juega una cascarita

| Jesús Yáñez Orozco | Desde diarioalmomento.com

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Junio 10, 2019 19:33 hrs.
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+Fue el llamado ’El Clásico de Leyendas» a beneficio de niños con cáncer

+El gobernador de Morelos, antítesis de la ’austeridad republicana’ del actual gobierno

+En gris espectáculo América y Guadalajara terminaron 1-1, en la cancha del Estadio de Ciudad de los Deportes

Ciudad de México, (BALÓN CUADRADO/Jesús Yáñez).-Fue casi inenarrable. Eran pasadas las tres y media de la tarde. Un cielo encapotado –plateados algodones acuosos–, amenazaba lluvia. Pero, oh prodigio de la naturaleza, el viento dejó límpido el firmamento. Y el sol iluminó el gris partido de futbol de viejas glorias, denominado con el eufemismo de Clásico de Leyendas, América-Chivas –que rayó en humor involuntario–.

Terminó 1-1, el encuentro, supuestamente a beneficio de niños con cáncer y ex futbolistas en desgracia. Y donde, incluso, impensable, quedó de manifiesto que no todos se rigen por la ’austeridad republicana’, proclamada por el actual gobierno.

Cuauhtémoc Blanco Bravo, 46 años de edad, gobernador del estado de Morelos, último ídolo del balompié nacional, había desoído la invitación del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. El mandatario convocó al pueblo de México al mitin en Tijuana, Baja California, –2 mil 787 kilómetros de distancia de esta capital–, denominado ’acto de unidad nacional’, para festinar el acuerdo que impidió la imposición de 5% de aranceles, del presidente Donald Trump, a las exportaciones mexicanas.

’Temo’, como se conoce popularmente–, de plano, prefirió jugar la ’cascarita’, en el que también se llamó Estadio Ciudad de los Deportes — que hasta hace poco se conocía como Azul, para poco más de 36 mil aficionados–, que tuvo magra asistencia: poco más de 10 mil.

Simbólicamente hizo la inconmensurable ’cuauhteminha’ a AMLO, que no pudo realizar a sus rivales durante los 90 minutos.

La ’cuauhteminha’ es una jugada de fantasía creada por él. Consiste en atenazar el balón con ambos pies, frente a dos rivales, y saltar sin perder la bola, a la altura de la cintura, para hacer el drible. Y perfilarse al arco rival.

Un día antes, el viernes, el mandatario estatal se congratuló del acuerdo alcanzado por el gobierno mexicano. Y argumentó, vía redes sociales, por qué no acompañaría al presidente en la ciudad fronteriza con Estados Unidos:

’Por ello, no participaré en el evento de unidad en Tijuana; atenderé una reunión de trabajo mañana por la mañana y jugaré el partido de leyendas entre América y Guadalajara, a disputase en el Estadio Azul a beneficio de los niños con cáncer’.

Acostumbrado a acaparar los reflectores, el ex futbolista, evitó ser una figura decorativa más. Como ídolo del pueblo, sabe que él da realce a los eventos políticos. No viceversa.

También desairaron al presidente de México otros dos gobernadores: Enrique Alfaro, Jalisco, y Martín Orozco Sandoval, Aguascalientes. Acudieron más de 300 legisladores –senadores y diputados–, empresarios y pueblo en general. Algunos medios de comunicación calificaron de «miles» los asistentes.

Aunque fue una salida diplomática el argumento de su inasistencia al mitin encabezado por López Obrador, el desaire no abonará a los afanes de Blanco de como aspirante a la presidencia de México en un futuro próximo.

Y más porque su triunfo en Morelos fue gracias a la alianza como candidato de los partidos Morena –en el poder, fundado por López Obrador–, Encuentro Social y el PT. Con el mayor agravante: no concluyó estudios de secundaria.

El ex futbolista tampoco tiene la virtud de apegarse a la ’austeridad republicana’ –cruzada del actual gobierno contra estratosféricos salarios de altos funcionarios–, que caracterizaron el periodo que el Presidente llama «neoliberal», los últimos 36 años. Y donde el propio mandatario redujo su salario a 102 mil pesos mensuales.

Luego de la conclusión del juego en el inmueble de la Colonia Nochebuena, dos sendas camionetas blancas, último modelo –al parecer blindadas—esperaban la salida del jugador, mientras transitaban en las calles cercanas, cerrando el paso de los vehículos y pasándose los altos. Contrasta que presidente se México se traslada en la ciudad en un modesto Wolkswagen Jetta blanco, modelo 2013.

Se detuvieron en una zona de vallas, cerca del inmueble, sobre la calle de Holbein. Abordó la que iba adelante, José Manuel Sáenz, jefe de la oficina del gobierno de Morelos, y su familia.

Sáenz fue promotor del ex futbolistas. ente otros jugadores, Hugo Sánchez. Algunos lo equiparan con José María Córdoba Montoya, jefe de la oficina de la presidencia de la República en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari –1998-1994–.

Sáenz Rivera es, también, el poder tras el trono.

Entre el equipo del Camellito –como se conoce a Blanco Bravo–, destacan otros ex jugadores americanistas, que estuvieron hoy en la cancha: Germán Villa, titular del Instituto del Deporte, e Isaac Terrazas, a cargo del Fideicomiso del Estado de Morelos de Futbol.

Y el ex exárbitro internacional, Gilberto Alcalá Pineda, es titular de la Secretaría de Desarrollo Social. Francisco Reyes Olvera, ex vocero del Club América y actual voz oficial del estadio Azteca, es su encargado de Comunicación Social. Figura que no existía en la administración de Morelos.

Es, literal, un Dream Team de la patada.

Antes del comienzo del juego, de acuerdo con algunos reporteros, hubo una trifulca a las afueras del inmueble entre los seguidores de ambos equipos. No pasó a mayores.

Al fin, a las 17:22 horas comenzó el juego en el Estadio Azul o Ciudad de los Deportes, elefante blanco –con más de 70 años de edad–, que, se anunció oficialmente, sería derribado a finales del año pasado. Casi a la misma hora que López Obrador había convocado a su mitin en Tijuana, en el Estadio Azul –o Ciudad de los Deportes—. Ciudad donde fue asesinado, hace 25 años, Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato del PRI a la presidencia.

Sobre la cancha daba pena ajena –y propia– las acciones de los 22 jugadores, plagadas de pifias. Lentos, como caracoles en ascenso de una pared. salvo honrosas excepciones.

Se hizo más patético el espectáculo cuando, por el sonido local, se escuchaba la imitación de voces de cronistas comentaristas –algunas supuestamente de ex futbolistas profesionales– más populares de las principales televisoras nacionales, Televisa y TV –Azteca.

Lugares comunes. Frases hechas. Carentes de sentido común. Y los peor: trataban de hacerse simpáticos, con comentarios de mal gusto. A nadie se vio que arrancaran una sonrisa. Más de algún aficionado, acompañado de la familia, fruncieron el ceño cuando, también escucharon groserías.

Lo único que valió la pena del encuentro fue el magistral gol de las Águilas. Estuvo a cargo del argentino Vicente Matías Vuoso. Con un disparo bombeado, por el costado izquierdo del área grande, que dejó petrificado al portero rival. Sólo acompaño el balón con la mirada cómo mesaba la red. Mientras que Adolfo El Bofo Bautista igualó mediante penalti.

Digno destacar el trabajo del ex árbitro internacional, Armando Archundia. No cometió una pifia. Tampoco tuvo mucha exigencia.

El gobernador de Morelos –ex jugador de una docena de equipos, incluido Real Valladolid Club del futbol español, y Chicago Fire, de la liga MLS de Estados Unidos, se afanaba en hacer la cuauhtemiha. Nunca pudo. Lo impidieron su edad, sobre peso y su fuera de forma. Ante sus yerros, cerraba sus puños como señal de impotencia. Como dice el refrán: no es lo mismos los tres mosqueteros que 20 años después.

Eso sí, mantiene intacto el su prodigioso toque de balón con la pierna derecha.

Por parte de América estuvieron ex jugadores como: Luis Roberto Alves «Zague», Isaac Terrazas, Germán Villa, Antonio Carlos Santos, Jesús Mendoza, Reinaldo Navia, Natías Vuoso, entre otros. Mientras que por Chivas jugaron: Ramón Ramírez, Ramón Morales, Camilo Romero, Omar Esparza, Héctor «Pirata» Castro, Héctor Reynoso, Patricio Araujo por mencionar algunos.

Cuando se escuchó el nombre de «Zague», por el sonido local, hubo miradas pícaras, de complicidad, entre algunos aficionados. Recordaban que en el marco del mundial de Rusia 2018, mientras estaba como comentarista de Tv-Azteca, se difundieron dos videos eróticos privados, en redes sociales, entre él y su bella amante, y él presumía de su órgano reproductor.

La infidencia provocó el divorcio de su esposa, Paola Rojas Hinojosa –conductora de un noticiero matutino de Canal 2 de Televisa, sobrina del ex presidente, Felipe Calderón– con quien procreó dos hijos.

Llamó la atención el costo de la venta de cerveza en la tribuna: 100 pesos cada una para atemperar el calor, cercano a los 30 grados. Casi el equivalente a un salario mínimo. Cuatro días antes del partido, Héctor Carreón presidente de la Fundación Vamos por más dio a conocer el día de 4 de junio que el costo del evento Clásico de Leyendas se reducirá al 50% por ciento. Quedó en 200 pesos. Ante la famélica demanda de boletos, llegaron a obsequiar hasta 10 por persona.

Quedó como huella indeleble en la memoria de los presentes cómo se ceñían las sombras de los aviones comerciales, comunes de la zona, sobre la cancha del estadio, que salen o llegan al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Semejaban oscuros pterodáctilos de metal.

Dos hechos se sumaron al descorazonador juego por parte de la fundación organizadora del evento: no hubo ambulancia en los alrededores de la cancha, o algún tipo de servicio médico, como prevención; y a los reporteros, fotógrafos y camarógrafos –cerca de 50– los trajeron como judíos errantes al final del partido, de arriba para abajo del estadio, con el objetivo de hacer las entrevistas de rigor. Sobre todo con Blanco.

Algunos comunicadores, desesperados, y con el sentimiento de falta de respeto al gremio, abandonaron el estadio.

Partido indigno, vergonzante, de glorias del balompié nacional.


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