Estados Unidos cierra su campaña más anómala y hostil en un mar de incertidumbre


Biden llega a la cita con las urnas aventajado en los sondeos respecto a un Trump que azuza el fantasma del fraude electoral

Estados Unidos cierra su campaña más anómala y hostil en un mar de incertidumbre

Elecciones

Noviembre 02, 2020 10:07 hrs.
Elecciones Internacional › USA
Redacción › codice21.com.mx

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Estados Unidos, que hace cuatro años descubrió una imagen de sí mismo que no esperaba, afronta su nueva cita con las urnas tiritando. Este lunes termina una campaña presidencial anómala por la pandemia, pero, sobre todo, culmen de la hostilidad política vivida en los últimos cuatro años. En la calle se palpa el temor de los ciudadanos, que han reforzado la seguridad por el miedo a la violencia, y, en los despachos y pasillos del poder, el recelo hacia las encuestas. Las más recientes insisten en que el demócrata Joe Biden ganará y expulsará a Donald Trump de la Casa Blanca. Este azuza el fantasma del fraude.


Uno de los rasgos distintivos de Estados Unidos es que la residencia y cuartel general del Gobierno se encuentra en el centro de la ciudad, sin arboledas que la tapen y visible desde casi cualquier ángulo, creando una falsa sensación de cercanía y accesibilidad a cualquier hijo de vecino que pase por allí, el mar de burócratas que inunda las calles, los turistas, los manifestantes. Desde los disturbios del verano, sin embargo, la zona se ha ido cortando al paso con más y más frecuencia y, ahora, una robusta valla levantada a dos calles de distancia marca un amplio perímetro de seguridad. Al otro lado del muro, cientos de carteles pidiendo penas de cárcel contra el presidente y reclamando justicia para los negros muertos a tiros por la policía dan cuenta de la ola de protestas pasada.
A primera hora del domingo, uno de los activistas que habitualmente velan ese mural improvisado -para que los grupos trumpistas no arranquen nada- se enzarza en una acalorada discusión con un votante republicano. “Está usted aquí honrando las fotos de criminales [en referencia a los americanos de las fotos], creando odio y haciendo daño a Estados Unidos, usted no quiere el bien para Estados Unidos”, le recrimina el seguidor de Trump. “Usted es quien honra criminales, usted quiere votar a uno, si no es tan malo votar a un criminal quizá es que usted también lo es”, le dice.

Alrededor, los edificios han tapiado todos sus cristales y muchos edificios de viviendas han contratado servicios de seguridad privada. Los más de 93 millones de votos anticipados que se habían enviado por correo o depositado en los colegios electorales hasta este domingo pueden demorar el recuento y el resultado de varios Estados clave, como Pensilvania o Wisconsin, dejar en el aire quién es el presidente electo por muchas horas. Además, Trump ha cuestionado la solidez del sistema de correo y alentado el fantasma del fraude, lo que eleva la tensión en un país ya de por sí crispado. Los estadounidenses votan, además, en medio de una grave crisis económica que nadie pudo prever hace un año, con más de 230.000 muertos a la espalda y sin un horizonte claro de vuelta a la normalidad en ningún lugar del mundo. Lo hacen, en resumen, tiritando.

La de 2016 fue una campaña de desgarro. Trump, un candidato de populismo desacomplejado, la regó de insultos y teorías conspiratorias. Aquellos meses previos a la elección agitaron venenos como el de la xenofobia o el racismo, demostrando que la herida racial, que hubo quien vio cerrada con la llegada del primer presidente afroamericano, Barack Obama, seguía sin curarse. Las de 2020 no parecen unas elecciones de desgarro porque el país ya lleva cuatro años ininterrumpidos de enfrentamiento político y social. Las palabras gruesas que tanto desconcertaron hace cuatro años se han convertido en norma y nadie tiene muy claro que se puedan revertir tantos códigos rotos gane o pierda Trump la reelección.

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