Maullidos Urbanos
Gato de Barrio
Aunque el panorama informativo ha sido acaparado por el asunto de Nicolás Maduro, se debe mantener vigente el asunto del accidente en el Ferrocarril Interoceánico del pasado 28 de diciembre, donde en total han fallecido catorce personas y más de un centenar resultaron heridas, lo que puede considerarse como una raya más al tigre de Morena, es decir un evento negativo más que confirma la falsedad de sus principios: no robar, no mentir y no traicionar.
Porque en esta obra, una de las más apoyadas y alentadas por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, se cometieron gran cantidad de irregularidades, de esas que presuntamente se cometían en gobiernos neoliberales y que, supuestamente, ya no existían.
En el caso del tren, el gobierno hablaba públicamente de una rehabilitación sencilla de las vías del tren para ser usado como medio de transporte por las comunidades, pero se trataba de un proyecto comercial para atraer la inversión internacional, donde se requerían vías que soportaran el transporte de toneladas de mercancías de todo el mundo, al tiempo de ofrecer una velocidad premium para su enlace entre los océanos Pacífico y Atlántico.
Por ello, en 2019 la Auditoría Superior de la Federación reveló diversas fallas como complicaciones técnicas por las ’pendientes y curvaturas muy elevadas’, así como el inicio de la rehabilitación sin ’contar con los estudios, proyectos y el programa de ejecución totalmente terminados’ y sin permitir a los licitantes ofrecer una proposición solvente. Incluso, tanto máquinas como vagones fueron rehabilitados hay que tenían más de 50 años de fabricación.
Además, a través de un grupo de abogados, una familia víctima del accidente, interpuso ante la Fiscalía General de la República una denuncia por ’abuso de autoridad’ y por los delitos de lesiones, abuso de autoridad y ejercicio abusivo de funciones, en concreto contra las tres empresas constructoras –Comsa Infraestructuras, Grupo Constructor Diamante y Daniferrotools–, así como contra servidores públicos presuntamente involucrados.
Tampoco debe omitirse que los hijos del exmandatario y varios de sus amigos se involucraron en esta obra, tanto con la ’supervisión’ de la obra como en la adquisición de material, como la piedra balasto, necesaria para soportar el paso de los trenes, que fue de mala calidad, al igual que la colocación de durmientes no de concreto sino de madera podrida, tal como se evidenció en un video viral que grabó uno de los pasajeros del tren accidentado.
Incluso, en la primera reunión del año de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, programada para el mediodía de este miércoles, se puede anticipar una confrontación, donde los temas a debatir serían los casos del Ferrocarril Interoceánico y Venezuela, donde los legisladores de Morena y sus aliados se confrontarían a los de oposición, donde los segundos exigirán investigar y aclarar el accidente, pero se debe esperar que los oficialistas bloquearán e ignoraran esas demandas.
En fin, son muchas las pruebas de las irregularidades en esta obra, donde se ratificó que se mintió, se robó y se traicionó la confianza del pueblo mexicano. Lo negativo es que las autoridades federales afirmen que se actuará a fondo para, primero, investigar y después sancionar a los presuntos responsables, seguramente no serán afectados los morenistas implicados.
En fin, así avanza la administración de quienes se decían diferentes a los anteriores gobernantes y cuyos principios quedaron olvidados en el bote de la basura.