Mientras la derecha mexicana aseguraba que el petróleo iba a ser obsoleto para el año 2024, la visión del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha provocado que pueda afrontarse en mejor forma la crisis petrolera mundial derivada de las intromisiones y bombardeos que Estados Unidos ha iniciado en Venezuela y en Irán.
La crisis que mantiene cerrado el Estrecho de Ormuz en represalia de Irán por los ataques estadunidenses e israelís mantiene cerrado la vía por donde transita el 20% de la producción petrolera mundial. Aunado a ello, que Estados Unidos quiera hacerse del petróleo de Venezuela e Irán, estados que cuentan con una tercera parte de las reservas mundiales de crudo.
Venezuela es quien tiene las mayores reservas probadas en petróleo e Irán lo es en gas.
Como si se tratase de un pitoniso, AMLO compró la parte faltante de la Refinería Deer Park, la cual costeó su inversión en menos de un año de operación.
Aunado a ello construyó la Refinería Olmeca en Dos Bocas, misma que con su capacidad de más de 340 mil barriles diarios, ostenta más del doble de capacidad de la recién anunciada por Donald Trump.
También se invirtió en la modernización de las refinerías activas.
Pero por si lo anterior fuese poco, erogó recursos para la paraestatal Pemex, lo cual contribuyó a aminorar la asfixia fiscal y financiera que le acongojaba, recuperando soberanía energética en un sector estratégico cuyas políticas neoliberales le tenían al borde de la quiebra.
Es así que si bien México no está exento de las afectaciones por la crisis petrolera mundial generada por Israel y Estados Unidos, puede afrontarlas de mejor forma con su infraestructura mejor articulada, lo que evitó pasivos que comprometieran las finanzas mexicanas.
Por el momento, han sido prevenidos los gasolinazos en el territorio mexicano a consecuencia del panorama petrolero mundial.