Hidalgo 2028: La sucesión de Menchaca y el tablero del poder femenino
A pesar de que la administración del actual gobernador Julio Menchaca Salazar se encuentra en plena etapa de consolidación y ejecución de su Plan Estatal de Desarrollo, los tiempos políticos en México suelen adelantarse a los calendarios oficiales. En un escenario nacional marcado por la llegada de la primera mujer a la Presidencia de la República, Hidalgo no es ajeno a la tendencia: el futuro político del estado tiene, innegablemente, rostro de mujer.
La carrera por la sucesión en la Plaza Juárez, aunque discreta, ya ha comenzado a dibujar sus primeras líneas. Diversos perfiles femeninos, tanto de la estructura oficialista como de la oposición, han comenzado a posicionarse en el imaginario colectivo y en las encuestas de aceptación, perfilándose como las cartas fuertes para el relevo generacional y de género en 2028.
A continuación, analizamos a las figuras clave que hoy dominan la conversación política en la entidad.
Dentro del partido en el poder, Movimiento Regeneración Nacional (Morena), la disputa interna promete ser intensa, con perfiles que combinan el trabajo territorial con la gestión administrativa de alto nivel.

Conocida popularmente como "La Paloma", la actual Senadora de la República se ha consolidado como una de las figuras más reconocibles del morenismo hidalguense. Su paso por la Secretaría de Bienestar e Inclusión Social le permitió construir una base sólida de apoyo en las comunidades más alejadas, gestionando los programas sociales que son el corazón de la Cuarta Transformación. Olvera cuenta con una aceptación popular alta debido a su carisma y cercanía con la gente, aunque su reto será demostrar capacidad de estadista más allá del activismo social para convencer a los círculos empresariales y clases medias.

Como actual titular de la Secretaría de Salud de Hidalgo, Vanesa Escalante ha ganado protagonismo al estar al frente de una de las carteras más complejas y sensibles del estado. Su perfil es percibido como más técnico y ejecutivo, representando a una nueva generación de políticas jóvenes dentro de la izquierda. Su desempeño en el control de crisis sanitarias y la mejora de la infraestructura hospitalaria será su principal carta de presentación. Si logra salir bien librada de los retos del sector salud, Escalante podría posicionarse como la opción de la eficacia y la modernización administrativa.
Mientras Morena busca la continuidad, la oposición cuenta con figuras de peso pesado que no pueden ser descartadas, especialmente si logran capitalizar el desgaste natural del gobierno en turno.

Excandidata a la gubernatura en 2022 y actual Secretaria General del PRI nacional, Viggiano es, sin duda, la mujer con mayor experiencia administrativa y política en la lista. A pesar de la derrota anterior, mantiene el control de las estructuras tricolores en el estado y posee un conocimiento enciclopédico de la geografía y las problemáticas hidalguenses. Su reto mayúsculo es la marca de su partido, que atraviesa una crisis histórica; sin embargo, su capacidad de operación y su tenacidad la mantienen como una aspirante natural y siempre competitiva en cualquier escenario de alianzas.

Tras su paso como candidata presidencial en 2024, la hidalguense originaria de Tepatepec posee un nivel de conocimiento del 100% en la entidad. Gálvez Ruiz representa la antítesis del estilo político tradicional: irreverente, directa y con una trayectoria empresarial exitosa. Aunque su mirada estuvo puesta en el Palacio Nacional, el regreso a su tierra natal para buscar la gubernatura es un escenario que muchos analistas no descartan. Xóchitl podría aglutinar no solo al PAN, sino a sectores de la sociedad civil desencantados con la política tradicional o dar la sorpresa con otro partido político convirtiéndola en una amenaza real para el oficialismo si decide competir.
Más allá de la polarización partidista, existen figuras que emergen desde otros poderes o plataformas, ofreciendo alternativas de gobernabilidad.

Como Presidenta del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Hidalgo, la Magistrada Rebeca Aladro representa la institucionalidad y el orden. Aunque su perfil no es electoral en el sentido estricto, su papel al frente del Poder Judicial le ha otorgado una visibilidad de "mano firme" y respeto a la ley. En un contexto donde la seguridad y el estado de derecho son demandas ciudadanas prioritarias, una figura proveniente de la judicatura podría ser vista como una opción de estabilidad y neutralidad política, atractiva para un electorado cansado de la confrontación partidista.

Para completar el cuadro, es necesario mirar hacia Movimiento Ciudadano y las fuerzas emergentes. Adriana Flores, quien rompió con el PRI para buscar nuevos horizontes en el partido naranja, se ha mantenido activa y vocal. Representa a un sector de mujeres políticas que buscan romper con el bipartidismo clásico de Hidalgo. Su discurso, enfocado en las libertades y los derechos de las mujeres desde una perspectiva más liberal, podría captar el voto joven y urbano que no se identifica ni con la 4T ni con la alianza PRI-PAN.
En un escenario donde las coaliciones definen el triunfo, las figuras que representan al Partido Verde (PVEM) y al Partido del Trabajo (PT) no solo aportan votos, sino estructuras probadas y una trayectoria que las coloca como negociadoras indispensables o candidatas de unidad.

Tras su ruptura con el priismo tradicional, la actual Senadora ha encontrado en el Partido Verde Ecologista de México la plataforma ideal para mantenerse vigente en la política de alto nivel. Mayorga es, quizás, la política hidalguense con mayor colmillo en temas de presupuesto y finanzas públicas, habiendo sido Secretaria de Finanzas estatal y titular de la CDI a nivel federal.
Fortaleza: Su capacidad técnica y su red de contactos en el centro del país. Representa una opción de "centro-izquierda" moderada que puede atraer a sectores económicos que buscan estabilidad sin confrontación.
Reto: Sacudirse por completo el estigma de su pasado tricolor para mimetizarse con la narrativa de la Transformación, demostrando que su suma al PVEM es una evolución ideológica y no solo un refugio estratégico.

La actual Diputada Federal y Presidenta del Patronato de la UAEH es la figura visible de uno de los grupos políticos más cohesionados del estado. Aunque su origen legislativo reciente está ligado a Morena, su perfil encaja perfectamente en la estrategia del Partido del Trabajo, donde la defensa de la educación pública y el sindicalismo son ejes rectores.
Fortaleza: Cuenta con una estructura orgánica envidiable: la comunidad universitaria. Su experiencia como líder sindical (SPAUAEH) le otorga una base de apoyo real, disciplinada y con presencia en prácticamente todos los municipios de Hidalgo.
Reto: Transitar de un liderazgo sectorial (el universitario) a uno estatal que logre conectar con la ciudadanía ajena a la casa de estudios, superando las críticas históricas hacia el "Grupo Universidad" para presentarse como una opción de gobierno autónoma.

El camino hacia el 2028 aún es largo, pero el tablero está puesto. Hidalgo, un estado históricamente gobernado por hombres, parece listo para dar el siguiente paso. La aceptación de estas mujeres no dependerá solo de sus marcas partidistas, sino de su capacidad para ofrecer soluciones reales a la escasez de agua, la seguridad y el desarrollo económico del estado.
La pregunta no es si Hidalgo está preparado para una gobernadora, sino cuál de estos perfiles logrará convencer a la ciudadanía de que es la indicada para suceder a Julio Menchaca y escribir el siguiente capítulo en la historia de la entidad.