Un video que ha circulado en redes sociales muestra a dos supuestos sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) presumiendo de sus habilidades de combate. Uno de ellos habría sido identificado, según informes no oficiales, como un exsoldado colombiano que se unió a las filas del grupo liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias ’El Mencho’, y que, habría participado en la guerra en Ucrania.
Anteriormente el Ministerio de Defensa de Ucrania difundió un video en redes sociales donde muestra a una joven portando un sombrero, convocando a hispanohablantes a sumarse al Ejército de Ucrania en la guerra que sostienen con Rusia.
’¡Hola! Les habla el Ministerio de Defensa de Ucrania, y esta es la primera vez que hablo en español. Todo esto es para invitarles a visitar el sitio web del centro de reclutamiento de extranjeros’, concluye el video con una pequeña danza acompañada de ritmos caribeños.
En la página dedicada a este propósito, se hace un llamado a personas de entre 18 y 60 años, que no tengan antecedentes penales ni enfermedades crónicas. "Todos los candidatos deben estar físicamente aptos para llevar a cabo tareas básicas de infantería", se indica en los requisitos, donde también se solicita una entrada legal a Ucrania.
Así también, en el sitio se comparten diversos testimonios de combatientes de Perú, Colombia, Brasil, Argentina e incluso de México, como el caso de un joven llamado Enrique, también conocido como Kapon.
Ahora, varias organizaciones y medios internacionales han exhibido la incorporación de militares colombianos en cárteles mexicanos y la movilización de sicarios a Ucrania para combatir y, eventualmente, recibir entrenamiento en el conflicto armado actual.
En el video, que dura apenas 20 segundos, se observa a un presunto exmilitar colombiano junto a un supuesto miembro de ’los Deltas’, el ala armada del CJNG. Ambos se exhiben hablando de sus habilidades en el combate. Se desconoce la ubicación y el momento exacto de la grabación, pero el autor del video se refiere a su compañero como ’el mexicano’.

Según fuentes no oficiales, el material podría haberse grabado en el municipio de Los Reyes de Salgado, Michoacán. Además, se afirma que el colombiano se unió al CJNG después de haber luchado como voluntario en el Ejército ucraniano, aunque el video no proporciona pruebas que respalden esta afirmación.
El medio francés Intelligence Online informó el año pasado que el Gobierno de México había alertado a su contraparte en Ucrania sobre la posible llegada de miembros del crimen organizado mexicano como voluntarios en la Legión Internacional de Ucrania, establecida en 2022 por decreto presidencial para integrar a combatientes extranjeros en las Fuerzas Armadas de Ucrania (AFU) en la lucha contra Rusia.
El informe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) destacó que algunos de estos individuos podrían estar interesados en capacitarse en el uso de drones kamikaze con visión en primera persona (FPV), con la intención de aplicar esos conocimientos al regresar a México, ya sea contra cárteles rivales o incluso contra fuerzas de seguridad.
Según Intelligence Online, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y la Dirección Principal de Inteligencia del Ministerio de Defensa de Ucrania (HUR) habrían iniciado una investigación conjunta, centrada en voluntarios provenientes de México, Colombia y países de Centroamérica. La indagatoria se enfocaría en posibles infiltraciones en grupos tácticos desplegados en regiones como Donbás y Járkov, donde las fuerzas ucranianas realizan operaciones sensibles.
El reporte también apunta a la intervención de empresas militares privadas (PMC) con sede en América Latina, que habrían facilitado el ingreso de voluntarios a Ucrania, eludiendo controles formales. En las llamadas “academias de drones”, estos combatientes adquieren conocimientos sobre fabricación de dispositivos, reconocimiento aéreo, guerra electrónica y contramedidas tecnológicas.
Entre los casos citados por el medio francés figura el de un hombre identificado como “Águila-7”, presuntamente salvadoreño, quien habría ingresado a la “Killhouse Academy” para entrenarse en el uso de drones y luego integrarse a una unidad logística en Járkov. Sin embargo, investigaciones posteriores habrían revelado que en realidad era mexicano y exintegrante del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), unidad de la que desertaron varios elementos que después se incorporaron a organizaciones criminales.
Intelligence Online también citó a una fuente de seguridad eslovaca que aseguró que al menos tres exguerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se unieron a la Legión Internacional con identidades falsas. Uno de ellos habría sido localizado en un centro de entrenamiento en Dnipro tras ser identificado por sus tatuajes y acento.
Tras la publicación del reportaje, la HUR negó tener información al respecto, según el diario ucraniano Kyiv Post. Las autoridades mexicanas no han emitido una postura oficial. En contraste, en agosto de 2025, Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, acusó públicamente a Ucrania de reclutar a miembros del crimen organizado de México y Colombia como “mercenarios de la droga”, señalando incluso a una empresa colombiana —Segurcol Ltd.— como presunta intermediaria, aunque sin presentar pruebas.
Más allá de la controversia diplomática, la guerra entre Rusia y Ucrania ha convertido a este último país en un laboratorio forzado de innovación táctica con drones. El bajo costo y la facilidad de adquisición de estos dispositivos no pasó inadvertido para los cárteles mexicanos, que los han adaptado con explosivos de detonación por impacto.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), con sede en Washington, documentó —en datos retomados por el diario español El País— que uno de los primeros casos de un dron armado en México se registró en octubre de 2017, cuando autoridades incautaron un cuadricóptero comercial equipado con un artefacto explosivo improvisado.
El País subrayó que el CJNG fue pionero en el uso sistemático de drones, a través de su unidad conocida como Fuerzas Especiales Mencho. Con un costo estimado de entre 400 y 700 dólares por equipo, estos aparatos pasaron del uso agrícola a convertirse en armas capaces de transportar y detonar explosivos en enfrentamientos contra grupos rivales o fuerzas de seguridad.