En el siglo XIX, cuando uno de cada cinco niños suizos moría antes de cumplir un año, un emprendedor alemán decidió cambiar esa realidad. Henri Nestlé, nacido en Frankfurt en 1814, se instaló en Vevey, Suiza, donde vendía desde mostaza hasta lámparas de petróleo.
Pero su inquietud científica lo llevó a desarrollar en 1866 una fórmula innovadora a base de leche, azúcar y harina de trigo: la Harina Lacteada.
El producto fue un éxito inmediato y cruzó fronteras rápidamente. En 1875 vendió su empresa, cuyo emblema aludía a su apellido eligió un nido con un ave alimentando a sus crías. No era solo un juego con su apellido: simbolizaba cuidado, protección, nutrición y familia.
En 1905, la fusión con Anglo Swiss consolidó el nacimiento de un gigante alimentario mundial.
Buena historia @inakiaa