Las calles proporcionaron otra dura lección a la derecha en México, pues el movimiento de Generación Z, del que se querían apropiar para perseguir sus propios fines en México, les dejó solos y apenas pudieron juntar un par de cientos de manifestantes, la mayoría ni siquiera de las edades que buscaban para hacerlo crecer.
Y es que los datos son contundentes.
Con una mayoría de simpatías por Morena en todos los rangos de edad, pero también en todos los niveles socioeconómicos y de estudios, la derecha apostó por ’importar’ un movimiento que está más cerca de la anarquía, o incluso de la misma izquierda, que de apoyar a la derecha explotadora.
En general, a medida que la edad crece, también lo hace la simpatía por Morena e incluso la clase más joven, es la primera vez que se siente más identificada con el oficialismo -esencialmente porque antes el oficialismo era el PRIAN y ahora lo es Morena y aliados.
Es por ello que la última ocurrencia del antiguo régimen fue el de tratar de compaginar con los jóvenes, viendo allí territorio estéril para apostar en un futuro. El problema es que cada vez que son convocados van menos y se ha hecho más evidente que quienes podrían apoyarlos son los mismos que asiste a sus marchas de siempre, incluso menos.
Con poco más de 200 asistentes, el problema ni siquiera es que la mayoría de ellos no corresponda a la Generación Z, sino que al ser entrevistados en la calle, destilan ideas retrógradas que lejos de ayudarles les perjudican.
No se ha anunciado, o su impacto es muy poco, sobre una nueva movilización, pero lo que sí ha quedado claro es que la llamada Generación Z es muy distinta en México de lo que es en el resto del mundo… o tal vez es muy parecida, y por eso mismo no se alinea con la derecha ni con sus dogmas.