La Hoguera

Los Candidateables a la sucesión en Hidalgo que 2019 tiró a la basura

Emmanuel Ameth

Los Candidateables a la sucesión en Hidalgo que 2019 tiró a la basura

Política

Febrero 03, 2020 04:34 hrs.
Política Estados › México Hidalgo
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El año que recién terminó fue uno en el que diversos personajes de la política hidalguense tuvieron su oportunidad para mostrarse como los candidatos idóneos para pelear por la sucesión gubernamental de 2022; si bien es cierto nada está escrito, bastó un solo ejercicio para descartar a muchos, que alguno más entrara a la contienda y que algunos otros permanecieran, entre los que siguen firmes y aquellos que dependen de muchas condiciones para conseguir su cometido.

En 2019 se hablaba de hasta 17 contendientes por la sucesión y una más que se integró; de ellos, al menos la mitad se ha descartado y otros cinco dependen de este año para poderse fortalecer, dejando solamente a cuatro cuya llama de esperanza no se ha apagado.

A continuación daremos un balance de cómo sigue su sueño por la gubernatura.


Los Vigentes

Los candidatos que aún mantienen firmes sus aspiraciones por la sucesión gubernamental en Hidalgo son encabezados por el senador Julio Menchaca Salazar. Hasta este momento puede ser quien más convenga para Morena -y para el PRI- que sea el ungido en 2022.

Entre sus fortalezas se encuentra el trabajo discreto y la operación tras bambalinas para lograr su cometido, además de la clara cercanía al mandatario federal, donde probablemente es el mejor posicionado. De sus debilidades, la falta de apoyo público hacia los perfiles que impulsa -no tiene nada de malo definirse-, nadar “de a muertito”, así como ser vinculado a grupos priistas en Morena Hidalgo. Lo mejor para el senador, es de una vez por todas asumirse como un opositor y tomar los riesgos que ello conlleva -esto es, que si la administración actual no es perfecta, gritarlo a los cuatro vientos, no excusarlos ni mantenerse callado ante una población que está urgente de cambios en la forma de hacer las cosas y de que cada quien asuma posturas-.

Moisés Jiménez Sánchez también se sostiene en la pelea pese a que aún no ha ganado un solo espacio que sustente sus aspiraciones. Tiene el apoyo del magisterio y ese es su mayor fuerte, pero requiere de un proyecto que le de certeza y un cargo que le haga figurar, pues actualmente se mantiene operando desde la sombra, donde no se le puede evaluar correctamente.

Para muchos su cercanía con la maestra Elba Esther es un aliciente pero para la ciudadanía en general, se trata de un lastre que tarde o temprano le dejará una cuota que debe borrar con trabajo, uno que difícilmente podrá opacar mientras esté en el anonimato.

Arturo Herrera es un caso particular. Todos lo tienen como un posible contendiente por la gubernatura y seguramente ganaría los procesos internos por Morena dada su labor actual como titular de la SHCP, pero depende de él querer competir por un puesto que se antoja "menor" para el cargo que actualmente ostenta.

Si se decide, gran parte de Morena y de la ciudadanía se volcaría en su apoyo, pero parece menospreciar el puesto de Gobernador, más allá de la postura institucional que su cargo le confiere para estos temas, amén de que desde su postura poco ha hecho para apoyar a la tierra que le vio nacer.

Entre estos perfiles hay que considerar a Irma Gutiérrez, misma que si bien perdió al contienda para poder acceder a ser Senadora, la figura de su hijo -Arturo Herrera- juega a su favor para favorecer su imagen.

Si bien es cierto no ostenta directamente un cargo que le de posibilidades reales de competir, también lo es que si su hijo se decanta por ella, podría tener el impulso necesario para poder pelear por la candidatura. Hay muchas condiciones en la mesa para que esto se de pero indudablemente son suficientes como para que entre en la contienda, así sea por el momento, como mera espectadora. En contra sólo le juega su pasado murillista, que tampoco es poca cosa.

Los que dependen de este 2020 para ser considerados

Existe un grupo también, que depende de cómo les vaya en este 2020 para poder ser considerados candidatos a la sucesión gubernamental, pudiendo jugar a su favor o en contra las elecciones municipales que se vienen en unos meses en la entidad.

Canek Vázquez es el primero de ellos, pues el allegado a Manlio Fabio Beltrones cuenta con los recursos suficientes para hacer proselitismo y para poder despegar finalmente -no toda la ciudadanía conoce su pasado y difundirla en este momento puede no jugarle en contra necesariamente-.

Canek sin embargo, pese a ser aliado del Grupo Universidad, enfrenta su última oportunidad como político para poder aspirar a algo grande y para ello tiene que lograr la candidatura por el ayuntamiento capitalino. De conseguirlo, su carrera podría irse por las nubes -dependiendo de su trabajo-, pero de quedar fuera, sería el último clavo en su ataúd.

Gerardo Sosa es el líder del Grupo Universidad. Actualmente es quien mayores espacios ocupa dentro de Morena aunque se mueve desde las sombras. Es natural que sea considerado un candidato para la gubernatura dado que es el principal enemigo que tiene el PRIAN en la entidad, al grado que grupos morenistas se oponen al mismo y no les importa aliarse con el mismo PRI para conseguir el objetivo de sacarlo de la jugada.

Si bien la labor de Sosa dentro de la UAEH es su mayor fuerte, también puede ser su mayor desgracia. Se está cerca de cumplir un año en el que las cuentas de la institución fueron congeladas por presunto lavado de dinero y si bien se dio en un escenario donde sobrevivió a diversos golpes, orquestados, también es cierto que si la UIF decide extinguir el dominio de las cuentas del patronato de la UAEH, vería su muerte política. Hasta ahora no se ha hecho, pues no hay pruebas concluyentes sobre el principal delito del que se le acusa, pero si estas llegan a salir “haiga sido como haiga sido”, también verá sepultadas sus aspiraciones políticas, no quedándole mas que aspirar a ser Procurador para cobrar viejas facturas al prianismo estatal.

Israel Félix es el delfín del sistema actual. Sus aspiraciones van desde la candidatura independiente, el PRI y el mismo Morena en Mineral de la Reforma. Es evidente que goza del apoyo del Sistema para los trabajos que desde su Fundación hace y que estos no son meros apoyos simbólicos sino verdaderos impulsos con un apoyo económico exorbitante.

Félix cuenta con el apoyo gubernamental pero también con una amplia gama de electores que lo siguen y seguirán vinculando al PRI -como la mayoría de los aspirantes de los que hemos hablado hasta el momento-. Su condición de “candidateable” dependerá de que logre un espacio y gane Mineral de la Reforma; si eso no es posible, al menos para cambiar la opinión que se tiene de él, sus aspiraciones políticas serán reducidas a la nada.

Carolina Viggiano es la actual Secretaria General del PRI a nivel nacional. Es cierto que si los propios priistas no recuerdan a sus últimos presidentes mucho menos a quienes estuvieron debajo de ellos. pero no deja de tener una proyección nacional.

Si bien dentro de su mismo partido encuentra muchas trabas, también lo es que si por alguna razón el tricolor tiene resultados aceptables -unos 25 ayuntamientos en Hidalgo-, así como una participación digna en Coahuila -su otra tierra, donde su esposo es parte de un grupo caciquil que los gobierna-, tendría serios elementos para aspirar por la sucesión gubernamental por su partido, así éste se encuentre lapidado en la percepción ciudadana.

Francisco Xavier. Muchos pensarían que si el cantante no tiene fuerza política para contender por una alcaldía y ni siquiera la tuvo para llenar de 3 mil personas un auditorio para lograr el registro de un partido nacional, estaría completamente descartado para la contienda por la sucesión gubernamental. Incluirlo sería hacerle un favor a una trayectoria más bien pobre y de nulas posibilidades.

Lo que no han analizado es que durante el último juicio que llevó, fueron los abogados del propio Andrés Manuel López Obrador quienes lo sacaron de una condena segura. Así, si bien con el PAN aspiraría a no más del tercer o cuarto puesto, como su partido en general, si llegara a contender por parte de Morena y ganara, la situación sería muy distinta; nada imposible si se considera que prácticamente quien aspire a una alcaldía por Morena tiene un pie en el triunfo y que de hecho, nunca estuvo afiliado con los azules -al menos así lo ha dicho-.

Los descartados

Así como 2019 sirvió para definir quiénes siguen en la lucha y alguien más que se coló a la contienda, también sirvió para esclarecer quiénes no aspiran a nada. Es cierto que aún puede haber movimientos que les vuelvan a posicionar pero es difícil que bajo sus antecedentes, vuelvan a estar por lo menos en la primera lista de suspirantes.

El diputado federal Julio César Ángeles es el primero en salir. Con un trabajo más bien mediocre en el Congreso y con muy poco apoyo al municipio que le impulsó, reposicionarse es impensable; si acaso, sus aspiraciones se limitan a seguir controlando Atotonilco de Tula, pero poco más.

Cipriano Charrez es otro de los que quedó fuera. Si de por sí su inclusión era más bien forzada, con el proceso que actualmente enfrenta y ante la imposibilidad de llamar “complot” a lo que le sucede, por la fuerza de los videos del trágico accidente que quitó la vida a una persona, en estos momentos aspira sólo a su libertad y poco más, incluso siendo esta difícil de conseguir.

Abraham Mendoza es uno de los personajes que más desperdició su aforo. En un momento considerados como vicegobernadores, los superdelegados estatales no levantaron y poco contrapeso hicieron a los gobiernos donde fueron designados. Si su intención fue la de nunca aspirar a la sucesión gubernamental, lo hizo muy bien, pero además de ello, los escándalos de sus subalternos en presuntos actos de corrupción le quitan toda posibilidad.

David Penchyna era una carta fuerte del PRI cuando el priismo influía. Ahora no pesa el PRI y mucho menos él, a fuerza de todos los escándalos que ha vivido desde su salida de Infonavit. No sólo hizo un mal trabajo sino que también pesa el ser igual de frívolo que Enrique Peña Nieto, de quien la ciudadanía no olvida ni perdona sus abusos. Si de por sí la tenía difícil, lograr la candidatura priista sería un acto de renuncia a cualquier aspiración por retener el poder.

Nuvia Mayorga se ha autodescartado por el peso de su propio trabajo. La senadora de primera mayoría -que perdió, pero llegó como pluri- tiene una labor prácticamente invisible en la Cámara alta y su mayor mérito es tal vez, que sea la única senadora que obedece a Osorio Chong en la bancada priista. No guarda mayor mérito que destacar y su único fuerte, la cercanía con el exsecretario de Gobernación, más bien juega en su contra.

Xóhitl Gálvez, que en algún momento incluso se perfiló como la primera gobernadora que diera alternancia en la entidad, se ha caído por el propio peso de sus acciones. Es cierto que le jugaron chueco desde su mismo partido para correrla de la entidad, pero tampoco es que su actuar sea destacable: obsesionada con el impacto mediático, así sea de forma negativa, sus acciones la colocan como una mera atracción política que provoca más llantos que risas. Políticamente, en Hidalgo, esta muerta.

Yolanda Tellería, todavía alcaldesa en Pachuca, podía tener posibilidades de contender por la gubernatura… siempre que su trabajo fuera bueno. Su pésima gestión le impide que sea considerada siquiera para un cargo como jefa de Barrio, pues logró lo imposible: ser aún peor alcaldesa que Eleazar García, lo que ya dice mucho.

Erick Marte es un de los políticos que incluso, podría aspirar a la candidatura panista dados los perfiles tan grises con los que los azules cuentan en la entidad. Por supuesto, de obtener la candidatura a aspirar a ganarla hay una ladera infranqueable y éste es su caso; amén que los escándalos que ha enfrentado, principalmente por probable contubernio con la delincuencia. Si no es aprehendido tras su gestión, puede darse por bien servido y allí llegan sus aspiraciones.

Asael Hernández, dueño del PAN -y algunos aseguran, del huachicol-, tenía aspiraciones por la gubernatura; si las condiciones se daban dentro del partido donde es rey, tendría el boleto asegurado. Resalta sin embargo que sus antecedentes y su actuar como legislador no le dan ventaja alguna sobre algún contrincante, llámese como se llame, y aún si viera su carrera impulsada, su servilismo al Sistema le obligaría a declinar en favor de un candidato tricolor. No es pues, ni nunca ha sido, un candidato a la gubernatura, pues incluso bien posicionado -aunque luzca imposible-, serviría sólo para vender al Sistema sus aspiraciones y ver la forma de beneficiarles.

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