Más dañinos que Covid-19, zares del futbol mexicano


Drama de la Liga de Ascenso amenaza con llegar a FIFA o TAS

| Jesús Yáñez Orozco | Desde diarioalmomento.com
Más dañinos que Covid-19, zares del futbol mexicano

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Marzo 17, 2020 01:38 hrs.
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Jesús Yáñez Orozco › diarioalmomento.com

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+Al fin, coronavirus saca tarjeta roja a Liga Mx

+El torneo Clausura 2020 se suspende hasta nuevo aviso

+Duro golpe a las arcas de clubes

Balón Cuadrado

Si se analiza bajo el microscopio de una crítica baladí, con pétalos de rosa, los zares del futbol mexicano, históricamente, son más letales que la pandemia del coronavirus. Nada osa encender sus mejillas. Son más frescos que una lechuga. La palabra vergüenza no está en su diccionario. Mucho menos en el de Emilio Azcárraga Jean, dueño de Televisa, club América y del balompié local, herencias de su abuelo.

Sin rubor tienen la quimérica pesadilla, como máxima aspiración, jugar un quinto partido de Copa del Mundo, que no alcanza el Tri desde 1986.

Aquí, pálida sombra, por qué:

En uno de tantos desatinos, propietarios de los 18 equipos de Liga Mx, pretenden congelar, durante seis años, en el refrigerador de la ignominia, el torneo de ascenso –conformado por 12 equipos– al máximo circuito del balompié local. Algo impensable en cualquier país. Equivaldría a poner desorden al caos que caracteriza al deporte de las patadas.

Resulta, para poner en contexto, que a la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) ’parecía no inquietarle’ la emergencia sanitaria mundial que causó el Covid-19. Arrancó de forma normal la fecha 10. ’Pero se hizo la luz’ y decidió completar la jornada a puerta cerrada. Y, por fin, acertadamente, a partir de este lunes, ’paró todo’, publica –con ácida ironía–, el diario La Jornada en su columna semanal de análisis futbolístico.

Era inevitable. La medida de detener las ligas del mundo por la expansión de la pandemia de coronavirus ocurriría en México tarde o temprano, pese a la supina soberbia y poder omnímodo de los dueños del balón local.

Este domingo, mientras aún Toluca disputaba el intrascendente partido contra Atlas, en el estadio La Bombonera, en Toluca, Estado de México, sin gente, el anuncio se hizo público y apareció la tarjeta roja: expulsar el balón de los estadios.

El torneo Clausura 2020, del cansino futbol mexicano, se suspende hasta nuevo aviso, coincidieron en anunciar, por separado, directivos del balompié y autoridades sanitarias del país.

De acuerdo con la cresta de la ola de la epidemia en China, que comenzó el 31 de diciembre pasado, y que se redujo drásticamente en los últimos días, puede tardar alrededor de tres meses la disminución del Covid-19. En México hay más de medio centenar de casos registrados oficialmente. Los sistemas de salud chinos, hay que reconocer, son más eficaces que acá. Por lo que es más sombrío el escenario.

Ante este panorama, las pérdidas en el futbol nacional, soportado con alfileres, serán mayúsculas. No se necesita mucha ciencia para atisbarlo. Sólo sentido común.

Apenas el sábado se había decretado que los encuentros de esta jornada, la número 10, se disputarían a puerta cerrada y bajo siete llaves.

Pero ayer todo se movió, con el tsunami mundial del coronavirus.

’La presidencia ejecutiva de la Liga Mx decidió suspender todos los encuentros de la Liga Mx, Ascenso Mx y Liga Femenil’, señala el comunicado de la Femexfut.

La medida aplicará desde el término de la jornada 10 de la Liga Mx, que concluyó este domingo con el duelo entre América y Cruz Azul, dos de los cuatro equipos más populares, con Pumas y Chivas.

También explica que la decisión anunciada se mantendrá hasta nuevo aviso y el reinicio de las actividades se determinará en coordinación con la Secretaría de Salud del gobierno federal.

En las paredes del tiempo resuenan aún ecos de los días con estadios vacíos por la emergencia sanitaria en la primavera de 2009. En aquél entonces debido a la influenza A-H1N1, que obligó a cerrar sus puertas para continuar con los partidos en tres jornadas.

Sostiene La Jornada, bajo la firma de la experimentada reportera Marlene Santos Alejo, como analogía del Covid -19:

’Sucede que los federativos viven su propio drama: definir el formato tanto de la Liga Mx como del hasta ahora llamado torneo de Ascenso –eufemismo de segunda división. En cuestión de días deberá esclarecer la ruta para el próximo certamen’.

Tras el fin de semana con estadios desolados, en los que sólo resonaron pelotazos y gritos desaforados, muchos clubes esperan con nerviosismo el paso de la pandemia para medir y digerir el tamaño del golpe a sus arcas rebosantes de dinero y chanchullos.

El flagelo pone a prueba la fortaleza de las ligas del mundo, la mexicana –con su excesiva dependencia de Estados Unidos, que sello sus fronteras por aire, tierra y mar, a piedra y lodo– se verá privada de importantes ingresos económicos. Al vecino del note va a la pizca del balón y dólares.

En España, por ejemplo, la federación calcula que las pérdidas serán de alrededor de 25 por ciento.

Ansiosa por ponerse económicamente a la altura de la MLS cual alegre papalote, la Liga Mx descubrió que no puede deshacerse de su cauda: la Liga de Ascenso, una rémora que hoy exige derechos acuñados durante años y amenaza con llevar su queja ante la FIFA y el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo).

Pues, continua Santos Alejo, ’de un plumazo’ los federativos. ángeles demoníacos del pecaminoso esférico, pretenden privarle de la legítima aspiración de escalar al máximo circuito, incluso cuando ganan deportivamente ese derecho, como ocurrió con Tapachula hace dos años.

Y pone el dedo en la llaga:

’Añejos vicios están enquistados en la llamada Liga de Plata –Ascenso–, destacan los acuerdos con gobiernos locales, deseosos de tener futbol en sus plazas y cumplir con el adagio romano: pan y circo al populacho’.

Más en tiempos de la Cuarta Transformación, cruzada nacional que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador. Incluso pretende ’purificar’ la vida pública.

Importa adocenar al pueblo por cualquier vía y a cualquier costo.

A la par, sigue el análisis, acarician el sueño de ascender para tener partidos de Primera División, ’con palco de honor especial para el gobernante y su camarilla, pues por algo han desviado recursos hacia el mantenimiento de estadios, y de vez en vez para el pago de nómina de algunos clubes’, con dinero del pueblo, vía impuestos.

Ese modus operandi, puntualiza la publicación, ’era casi generalizado’ en el balompié mexicano. Pero ahora los del máximo circuito consideran haberlo erradicado y estar en condiciones de exigir a todos absoluta pureza y transparencia.

’Piden holgada solvencia económica e infraestructura de primer nivel para dejar de ponerse en ridículo, como ha ocurrido en los últimos torneos con equipos como Veracruz, Lobos y otros que los exhiben de forma molesta y vergonzosa’, ejemplifica el diario.

Desde la reunión del jueves –pasado–, subraya Marlene Santos, los 12 equipos del Ascenso ’se retuercen fúricos’ ante la amenaza de convertir su circuito en la Liga de Desarrollo, pero sobre todo ante la desproporcionada medida de quitar el descenso durante seis años y, con ello, ’excluirlos del festín’, pues varios dueños se sentían en condiciones de acceder al máximo circuito adquiriendo una franquicia a módico precio.

En lugar de eso los descalificaron, tildándolos de insolventes y los acusaron de depender de dineros públicos.

Remata, ácida, la columna Balance de La Jornada:

’Enrique Bonilla, titular de la Primera División, falló. En febrero hizo labor entre los doce, prometió aquí y allá, y jubiloso proclamó que los señores de la Liga de Plata aceptaban todo.

’Su jefe, Yon de Luisa – presidente de la Femexfut, títere de Televisa, según a prensa –, fue más allá, y aseguró que la propuesta de frenar el descenso fue iniciativa emanada de los equipos del Ascenso Mx. Hoy lo desmienten dueños como la familia Achar, del Celaya, y comenzaron a fluir protestas en las canchas con un minuto de inmovilidad.

Femexfut: coronavirus social, económico y deportivo.


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