Un Rapidín...
Ángel Irra Carceda
Esta vorágine de violencia no es responsabilidad de uno. Es de todos.
Pero la conjunción de esfuerzos se tiene que demostrar en los hechos.
Nos se valen simulaciones. Y menos si llevan dedicatoria de tinte político para fregar al adversario partidario.
Porque eso, precisamente eso, es lo que nos ha llevado a donde ahora estamos: observando cómo salpica sangre por todos lados.
Y, en todo este escenario, con una sociedad temerosa, apanicada, sin deberla, pero sí con el constante riesgo de pagarla.
Políticos van. Políticos vienen al ’gobierno’, y seguimos igual o peor.
¿Hasta cuándo dejarán de cuidar intereses partidarios, de grupo o individuales, para verdaderamente garantizar al pueblo seguridad?
¿O acaso no prometen eso y muchos más en campaña?
¿Qué malditos lazos los atarán para no hacerlo?
Sólo ellos lo saben. Pero, tarde que temprano, ese o esos vínculos perversos serán su sentencia y la de los suyos.
¿Ejemplos?
Los hemos visto. Hasta recientemente.
Y, aun así, se resisten a aprender. A saber: en el pecado se lleva la penitencia. (angelirracar@hotmail.com)