La ausencia de un ser amado, sobre todo de la pareja que migra de su lugar de origen hacia los estados unidos en busca de mejores esperanzas de vida, siempre ha causado un dolor interno en familias con esta situación, pero más en mujeres que en la mayoría de los casos se quedan se quedan con uno o más hijos, adquieren males diversos, cómo ansiedad, cansancio, lumbalgia, cansancio crónico e hipertensión.
Esta situación social ha provocado que el doctor investigador del Colegio de Michoacán, Gustavo López Castro, haya estudiado dichas manifestaciones, y que motivó a que lo nombrara ’Síndrome de Penélope’.
’Penélope’ es una canción que creó el español Joan Manuel Serrat, allá por el año de 1969, y que por su letra y su música, pronto se convirtió en un éxito de talla mundial, y que precisamente hacía alusión de un ser amado que migraba. He aquí dos estrofas que refieren de la ida y la ausencia del ser querido:
’…Adiós amor mío
No me llores, volveré
Antes que
De los sauces caigan las hojas
Piensa en mí
Volveré a por ti"
Pobre infeliz
Se paró tu reloj infantil
Una tarde plomiza de abril
Cuando se fue tu amante
Se marchitó
En tu huerto hasta la última flor
No hay un sauce en la calle Mayor
Para Penélope…
Pero haciendo referencia de las investigaciones del doctor López Castro, que han sido publicadas en la gaceta informativa del Consejo nacional de Ciencia y tecnología (Conacyt), donde precisa los por qué de las afectaciones emocionales de las mujeres que se quedan en México.
Según estadísticas del gobierno mexicano, hay actualmente aproximadamente 11 millones 700 mil paisanos en la Unión Americana, y los principales exportadores de mano de obra son: Ciudad de México, Chihuahua, Estado de México, Jalisco, Nuevo León, Veracruz, Puebla, Coahuila, Guanajuato y Michoacán, y después viene el estado de Guerrero.
Pero la situación de la migración de los paisanos es compleja, pues según el investigador Gustavo López, se ve el tema como una problemática cuándo no es así, pues quienes logran arribar a los estados Unidos y encontrar trabajo, casi de manera inmediata empieza a mandar divisas para su familia, lo que se transforma en beneficios social y económico para la familia.
Eso sí, precisa que la salud emocional de las cónyuges decae mucho, pues ellas son los ’jefes de la casa’ y tienen que mandar a los hijos a la escuela y cuidar de ellos, más si son niñas. En otros casos, son quienes mantienen la casa y contratan a peones para las labores del campo.
Debido a lo difícil de mantener el roll del mantenimiento de la casa, muchas veces también se da la desintegración familiar por la falta de una pareja, pero cuando desean mantener el vínculo familiar, cuidan el honor familiar, al grado que evitan dialogar con varones en la calle o salir no acompañadas, cualquier situación que pueda ser malinterpretada.
Esta situación trae efectos en su salud física y mental al grado en que puede considerarse, sobre todo en el área rural, un problema mayor de salud. Esto se agrava ante la ausencia de terapeutas a los cuales acudir y ante la falsa idea de que solamente los consultan las personas con problemas psiquiátricos.
Las distracciones que suelen tener las mujeres con parejas ausentes son variadas, como la de salir a la calle simplemente a distraerse (caminar), hacer ejercicio, enfocarse a los quehaceres domésticos, y en situaciones extremas, buscar bebidas alcohólicas como medida de desahogo, lo cual, en muchos de los casos es más riesgoso.
Aunado a lo anterior, muchas veces el migrante se desatiende de la familia y solo se preocupa por mandar dinero, y otras veces ni siquiera realiza llamadas telefónicas.
La situación es compleja y casi siempre requiere de personas especializadas, como terapeutas y siquiatras, para que ayuden a decaer en depresión y estrés o enfermedades más graves.
Para el doctor investigador, es necesario voltear los ojos ante este fenómeno social y evitar que se convierta en una emergencia. Sólo zacatecas y Michoacán ven el caso como el problema social.