China expresó su descontento con México al anunciarse mayores aranceles para los productos importados, medida soberana que además es permitida por los mismos organismos internacionales, toda vez que no existe un acuerdo comercial formal que obligue a una de las partes a renunciar a sus aranceles.
Y es que si bien México es el país con mayores acuerdos comerciales del mundo, no posee un Tratado de Libre Comercio con China, esto porque para dichos acuerdos las partes se comprometen a promover de antemano los alcances y los capítulos que serán impulsados para tener una balanza más o menos estable -porque el mercado nunca se regula por sí mismo-.
De esta forma, China quiere ingresar libremente sus productos sin dar nada a cambio, lo que genera una competencia desleal contra los productores locales, especialmente si se tiene en cuenta que la nación asiática, la mayor potencia industrial del mundo, tiene un esquema de subsidios que financian su dumping.
A los chinos les gustaba la situación actual por una razón: la balanza comercial entre México y China les favorece a razón de 14 a 1, esto es, que han ingresado todos sus productos sin un compromiso de reciprocidad. Y no sólo quieren vender sin libertad sin estar obligados a comprar, sino que además lo hacen sin garantía alguna.
Aunado a lo anterior, muchos de sus productos ni siquiera pasan por la aduana, esto es, que llegan vía contrabando no sólo a México sino al resto del mundo.
Que un país quiera los mismos beneficios de tener un acuerdo comercial, pero sin firmar obligación alguna, es un planteamiento impensable en cualquier nación del mundo, pero es lo que quiere perpetuar China con México.
Las naciones con las que México tiene acuerdo, mismas que también han adquirido obligaciones para con el país, no tendrían ningún incentivo para seguir por la vía institucional si a China se le permitiera eso sin tener acuerdo alguno. Además, México tiene un acuerdo comercial con América del norte, el cual es la región económica más importante del mundo, lo que impide que lleguen mercancías Canadá y Estados Unidos provenientes de China aprovechando dicha debilidad.
Sólo durante la primera mitad de este año, México importó 62 mil 127 millones de dólares desde China, pero los asiáticos solamente compraron 4 mil 592 millones de dólares, es decir, que por cada 14 dólares que nos venden, ellos solamente adquieren uno de nosotros, dejando un déficit de 57.5 mil millones de dólares, equivalente a más de 1 billón de pesos de pérdidas en balanza.
La iniciativa aprobada contempla gravar por primera vez a 316 productos provenientes de China, Corea del Sur, India, Vietnam, Tailandia, Brasil, Indonesia, Taiwán, Nicaragua, Emiratos Árabes Unidos y Sudáfrica. Se trata de aranceles a la importación de diversas mercancías en los siguientes sectores: autopartes, autos ligeros, vestido, plásticos, siderúrgico, electrodomésticos, juguetes, textiles, muebles, calzado, productos de marroquinería, papel y cartón; motocicletas, aluminio, remolques, vidrio y jabones, perfume y cosméticos.
El proyecto fue avalado por las bancadas de Morena y sus aliados, mientras que el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se abstuvieron y Movimiento Ciudadano (MC) votó en contra.