LETRAS LIBRES, ALMA FEROZ
Emireth Bollás Mendoza
Cuando alguien nace para ser leyenda, se nota. Michael Jackson nos lo dejó claro hace años con cada canción que interpretó y con esas que, inevitablemente, terminan encontrando un momento en nuestra vida.
Hay canciones que van más allá.
Y fue justamente The Way You Make Me Feel la que me hizo reflexionar que esta no sólo la podemos escuchar… también la podemos vivir.
Pero antes de correr a ponerla y pensar en una persona específica, vale la pena hacer una pausa, porque no todas las canciones tienen que quedarse atrapadas en las garras del amor romántico.
En esta joya musical, por ejemplo, también podemos encontrar la emoción de vivir.
Porque la vida no es lineal. Hay días que descolocan, que pesan, que rompen el ritmo; entre responsabilidades diarias, familiares y personales, pendientes y tiempos que no alcanzan; rutinas que se alargan y descansos que se aplazan… pero ninguno es para siempre.
También existen esos otros momentos.
La vida ocurriendo con dualidades.
Hay grandes momentos que pueden coincidir con la frase ’I never felt so in love before’, pero no necesariamente por alguien, sino por lo que estamos viviendo.
Enamorarnos de las coincidencias que (no) estaban planeadas, de las conversaciones que se alargan, de lo que hacemos momento a momento para que las cosas pasen; de los logros académicos cuando ya no sabemos cómo rendir, de los avances en lo profesional que son prueba de enfoque, compromiso y entrega.
’I like the feelin’ you’re givin’ me’ también puede sentirse en esa satisfacción de lograr que las cosas pasen; cuando los sueños se cumplen, las metas se superan, llegan los frutos del trabajo; se fortalece el cariño en las amistades, el amor en la familia y el agradecimiento por los momentos.
Ahí es cuando el ánimo cambia, la chispa se enciende y todo late de manera distinta. Instantes que nos recuerdan que dentro de cada quien hay una energía capaz de activarse una y otra vez.
Por eso The Way You Make Me Feel me parece perfecta, porque nos recuerda que la chispa siempre es nuestra… y cuando eso pasa, no queda más que sonreír, disfrutar y dejar que todo fluya…