Hoy vivimos una paradoja política y social sin precedentes. Los libros de historia ya registran un alineamiento que hace apenas una década parecía inalcanzable.
La conducción de los destinos del Estado en manos de Marina del Pilar Ávila Olmeda, mientras que en la presidencia de la República, la Dra. Claudia Sheinbaum marca la pauta de una nación que, por fin, se conjuga en femenino, logrando que el respaldo a las mujeres haya transitado del discurso retórico a la política pública tangible y donde los derechos de las mujeres ahora han dejado de ser letra muerta.
El día la Mujer ahora lo conmemoramos con derechos a la pensión a mujeres de 60 y más , la de adultos mayores ,a las madres solteras, la Tarjeta Violeta, el Transporte Violeta y las instituciones como El Centro de Justicia para las Mujeres, (CEJUMBC), entre otros, que representan, en el fondo, un reconocimiento de justicia y al valor económico del cuidado que son un respiro vital para miles de jefas de familia en nuestra entidad.
Sin embargo, mientras el "techo de cristal" se rompe, existe el "suelo de barro" que sigue atrapando a muchas mujeres. No podemos ocultar el sol con un dedo: la violencia de género y el feminicidio en Baja California continúan siendo heridas abiertas que no dejan de sangrar.
Las estadísticas nos recuerdan con crudeza que la paridad en el gabinete no se traduce automáticamente en seguridad en las colonias.
En este contexto, es imperativo aplaudir el reciente paso del Congreso de Baja California al tipificar la violencia en el noviazgo. Identificar la agresión en sus etapas más tempranas —allí donde el control suele disfrazarse de "amor"— es la única vía para prevenir tragedias mayores.
Pero seamos claros: la ley será letra muerta si no se acompaña de una fiscalía eficiente, policías con verdadera perspectiva de género y, sobre todo, una sociedad que deje de normalizar el grito o el jaloneo.
El camino que falta por recorrer es largo y sinuoso. No basta con ocupar espacios de poder; necesitamos una profesionalización profunda de las mujeres en todas las áreas de la administración y la seguridad.
Requerimos cuadros preparados, con formación técnica y sensibilidad social, capaces de diseñar soluciones estructurales que sobrevivan a los sexenios. El liderazgo femenino no debe ser solo una estadística electoral, sino un escudo real para cada ciudadana.
La llegada de Marina del Pilar y Claudia Sheinbaum es un triunfo ganado a pulso por generaciones de lucha. Es un momento de esperanza, sí, pero también de una exigencia redoblada.
La política "violeta" debe ser más que un color de identidad gubernamental; debe ser la fuerza que logre, finalmente, que ser mujer en este país deje de ser un factor de riesgo.
Este 8 de marzo, reflexionamos bajo el amparo de una Gobernadora y una Presidenta que nos representan. Pero, sobre todo, recordamos que somos nosotras, con nuestra preparación y esfuerzo cotidiano, quienes estamos construyendo el segundo piso de esta transformación.
El futuro es femenino, pero el presente exige toda nuestra capacidad y un trabajo unido."Solo con mujeres preparadas y valientes podremos asegurar que estos avances sean irreversibles".
La autora es Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón 2016, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX y el Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE. El Instituto de la Mujer de Baja California, INMUJERBC, le otorgó en el año 2009, reconocimiento como "Comunicadora Destacada y por su Servicio a la Comunidad". El Poder Legislativo en el año 2011, la incluye en el Muro de Honor de Ia " Sala Mujeres de Baja California, Forjadoras de la Patria". La Asociación de Periodistas Unidos por el Glifo y la Palabra AC., del Estado de México, le otorgó reconocimiento en enero de 2026, por su eficaz quehacer periodístico.
Es columnista, analista político y generadora de contenidos.