Ante la resistencia de Venezuela de entregar sus reservas petroleras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que su ejército realizó un contundente ataque contra el grupo Estado Islámico en el noroeste de Nigeria país miembro de la OPEP, que produjo alrededor de 1.5 millones de barriles diarios en noviembre.
En una publicación a través de Truth Social, Trump calificó al Estado Islámico como "escoria terrorista" y lo acusó de "atacar y asesinar brutalmente, principalmente, a cristianos inocentes".
En noviembre, el presidente ya había ordenado al ejército que se preparara para actuar en Nigeria en contra de los grupos militantes islamistas.
En noviembre, Trump había denunciado los asesinatos de cristianos en Nigeria, donde en ciertos círculos conservadores han surgido acusaciones de genocidio contra esta comunidad.
Esta designación, utilizada por el Departamento de Estado, contempla sanciones para países que incurren en violaciones graves de la libertad religiosa. Durante meses, activistas y políticos en Washington han sostenido que los milicianos islamistas están atacando sistemáticamente a los cristianos en Nigeria.
En septiembre, Bill Maher, un popular presentador y cómico de la televisión en EE.UU describió lo que está sucediendo en el país africano como un "genocidio".
Refiriéndose al grupo fundamentalista Boko Haram, afirmó que "han matado a más de 100.000 cristianos desde 2009, han quemado 18.000 iglesias".
Por su parte, el conocido senador republicano de Texas Ted Cruz lleva tiempo denunciando la situación en Nigeria y, citando cifras similares a las que mencionó Maher el 7 de octubre, escribió en X que "desde 2009, más de 50.000 cristianos en Nigeria han sido masacrados, y más de 18.000 iglesias y 2.000 escuelas cristianas han sido destruidas".
El gobierno en Abuya reaccionó semanas atrás contra esas acusaciones describiéndolas como "una crasa distorsión de la realidad". Aunque no negaron que haya una situación de violencia mortal en el país, las autoridades expresaron que "los terroristas atacan a todos los que rechazan su ideología asesina: musulmanes, cristianos y aquellos que no tienen fe por igual".
Otras organizaciones que monitorean la violencia política en Nigeria indican que el número de cristianos asesinados es mucho menor, y aseguran que la mayoría de las víctimas de los grupos yihadistas son musulmanes.
Trump ha justificado el ataque alegando que trata de proteger a los cristianos de Nigeria, que sufren una "amenaza existencial". Esta justificación entronca con la visión del mundo que tiene la ultraderecha cristiana en EE.UU., que ve a los musulmanes como una amenaza y que ha llegado a hablar de "genocidios" de cristianos en varios países del mundo.
Este discurso es utilizado además en su propio interés por extremistas cristianos y separatistas nigerianos en EE.UU.
Por ello, la Administración Trump ha reintroducido a Nigeria en su lista de países de "particular preocupación" en relación con la libertad religiosa y ha reducido la emisión de visados. Trump, por otro lado, ha tenido algunos roces con el presidente nigeriano, por ejemplo cuando Tinubu se negó a recibir a migrantes deportados de EE.UU.
La supuesta persecución de los cristianos es un bulo que desmienten los datos estadísticos, las organizaciones internacionales y no gubernamentales y los analistas.
De acuerdo con un informe de Puertas Abiertas, organización internacional cristiana que investiga la persecución de cristianos en todo el mundo, muestra que mientras 3.100 cristianos murieron, 2.320 musulmanes también fueron asesinados en ese período de 12 meses.
Puertas Abiertas incluye además lo que denomina Grupos Fulani de Terror en su lista de perpetradores y los acusa de ser responsables de casi un tercio de los asesinatos de cristianos durante esos 12 meses.
Frans Veerman, principal investigador asociado de Puertas Abiertas, indicó que "lo que vemos ahora es que los cristianos siguen siendo un objetivo, pero que cada vez más musulmanes son objetivo de los milicianos fulani.
El país es un referente en la economía africana, por su situación en las rutas comerciales que conectan África Occidental con el resto del mundo y el Golfo de Guinea con el interior del continente a través del río Níger.
Además, es el primer productor de hidrocarburos (gas y petróleo) de África y el noveno exportador de petróleo del mundo, con sus reservas concentradas en la zona del delta del río Níger. Está prevista la construcción de más de 4.000 kilómetros de oleoductos que conecten Nigeria con Europa vía Argelia y Túnez.
El subsuelo nigeriano es rico también en minerales y tierras raras que las grandes potencias (entre ellas, EE.UU.) necesitan para la producción de su industria digital y militar y las tecnologías ’verdes’.
A pesar de esta riqueza natural, más del 46 % de los nigerianos viven por debajo de la pobreza y el gasto en comida se lleva el 70 % de los ingresos familiares, según el Banco Mundial. Solo un 61 % de la población tiene acceso a la electricidad y un 67 % a servicios básicos de agua potable.